23.08.2013

6 vinos blancos para beber junto a la estufa

¿Quién dijo son solo de verano? Estas etiquetas blancas son ideales para acompañar un plato de pastas o para disfrutar en el sillón con una frazada, viendo una película.


TERRAZAS RESERVA CHARDONNAY 2011 ($83)
Para que un blanco se luzca un día de frío tiene que tener tres cosas: una aromática que nos envuelva en notas de maíz y caramelo; una boca carnosa, de rica untuosidad y paso amplio y llenador; y un plus de carácter y elegancia que sea el anzuelo perfecto para darse el gusto. Exactamente esas son las características de este gran Chardonnay de Terrazas. Es perfecto para acompañar unas pastas rellenas de calabaza, manteca de salvia y amarettis, como la que sirven en el restaurante L’Adesso.

RAMANEGRA RESERVA CHARDONNAY 2010 ($95)
En esos mediodías de junio y julio en que llueve fino y helado lo único que necesita el alma para no escurrirse por la boca de tormenta es un sabor que la ate a la tierra. Y un Chardonnay como el de Casarena, con trazos frutales y de crianza evidentes en el perfume, una boca envolvente y carnosa y un largo recuerdo, es ese antídoto perfecto para ese ánimo. Mejor todavía si se lo acompaña con un risotto de hongos hecho en casa, al que le dejamos fundir un dadito de manteca una vez servido en el plato.

ALMA NEGRA VIOGNIER 2011 ($132)
Todo vino invernal no solo debe abrigar, como una bufanda o una campera, sino también embelesarnos. Hacernos sentir elegantes. Y eso logra este vino de cuerpo amplio, paso envolvente y frescura marcada, definido principalmente por un trazo de vainilla y humo perdurables. La clave está en la textura… eso es todo en este Viognier: cremoso y fundente, es perfecto a la hora de acompañar un carré de cerdo con manzanas caramelizadas.

GRANOS NOBLES GEWURZTRAMINER 2010 ($130)
Los tardíos son por definición vinos invernales, de sobremesa y abrigo. Ya que su alto valor calórico y la dulce frescura de su boca se prestan para estar en el sillón del living con tu pareja, tapado con una cobija, viendo tu serie favorita y picando desde pistachos a quesitos varios, de preferencia azul, gruyere y sardo. Si ese fuera el caso, Granos Nobles le pondrá un contrapunto de frescura y dulzor, que te obligará a beber sin prisa y sin pausa hasta la última gota.

LINDAFLOR CHARDONNAY 2010 ($162)
Emblema de los blancos invernales, este Chardonnay de Bodega Monteviejo siempre fue una apuesta por la larga crianza. Algunos años atrás su presencia de roble era tal, que hasta se podía sustituir al Bourbon con una copa, mientras te calentabas los pies en una chimenea imaginaria. La cosecha 2010 está en ese raro equilibrio que alcanzan los grandes vinos en el que todo está en su debido sitio: aromas vainillosos, caramelo y frutas blancas. Ideal acompañarlo con brie fresco y aceite a la trufa.

MALAMADO SOLERIA
($200)
Este blanco fortificado, color caramelo y aromático, es uno de esos raros ejemplares que todo friolento amante del vino debe probar. Elaborado con el método de solería –es decir, en una pirámide de barricas al aire libre– es cálido y seco al mismo tiempo, envolvente y potente sorbo a sorbo. Puestos a elegir, la mejor manera de consumirlo es con unos chocolates negros o bombones de buen cacao, como los que ofrecen Vasalissa y la Compañía de Chocolates. Hay pocas botellas a la venta y vienen en un lindo estuche.

Por Joaquín Hidalgo

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