15.06.2012

Bodega Lagarde: bajo perfil y altos vinos

Tradicional, pero al mismo tiempo pujante e innovadora, la casa mendocina consigue tintos emocionantes, entre clásicos y modernos.


La metalmecánica es un negocio duro y de vaivenes. Y cuando rinde, deja para invertir en otros negocios más sofisticados y divertidos, pero también menos lucrativos. De esto sabe de sobra el empresario Enrique Pescarmona, que construye desde represas a generadores eólicos en todo el mundo, y que cultiva en la Bodega Lagarde el gusto por las buenas cosas desde que la familia la incorporó en 1974 a la esfera de sus negocios. En 2002, su hija Sofía (37) se puso al frente de los vinos y ahora se suma Lucila (28) en el área de marketing.

Podría pensarse que el trabajo de las chicas es sólo un divertimento. Pero Enrique -Henry para los amigos- no construyó una fortuna ofreciendo pasatiempos. De modo que Lagarde es una pyme en la que el equipo profesional es clave. Desde mediados de los ‘90, cuando descollaron sus primeros vinos de alta gama, la casa ha sostenido el bajo perfil de la familia, con la misma exigencia de calidad y éxito de otros emprendimientos. Su sello estilístico es el punto medio entre una enología clásica y moderna, que muy bien practica Juan Roby Stordeur.

La línea Henry es buen ejemplo. Inaugurada con un legendario Cabernet Sauvignon 1990, el último lanzamiento es el Henry Gran Guarda Nº1 2008 ($380), que los consagra con elegancia y complejidad. Sólo son 13.000 botellas de un raro blend compuesto por Syrah 30%, Cabernet Sauvignon 27%, Malbec 25%, Petit Verdot 10% y Cabernet Franc 8%; de aromática abierta, con notas frutales y especiadas, al paladar tienen una acidez justa, el andar sosegado y taninos vivos y amables.

Sigue en interés la línea Guarda ($120), con un frutado y jugoso Malbec Doc; Lagarde Guarda 2008, aromático y con buena estructura; o el delicioso Cabernet Franc 2009 en el que conviene detenerse, primero porque es un vinazo -así de claro- y segundo porque fue el último lanzamiento varietal de la casa.

Para el final queda la línea Lagarde, cuyo Chardonnay 2011 ($66) es la definición de la frescura. También nos gusta el Syrah 2009 ($71), aromático, bien jugoso y estructurado, después el Cabernet Sauvignon 2009 ($75), frutado y de cuerpo medio. En ese orden.

VIÑEDOS VIEJOS
El secreto de los vinos de la casa es uno sólo: sus fincas. Unas 230 hectáreas ubicadas en Luján de Cuyo y Valle de Uco, con algunas de las viñas más viejas de la provincia. Precisamente de un viñedo así nace Primeras Viñas 2008 ($180), uno de los Malbecs más ricos que llegó al mercado el año pasado, elaborado con una viña que aún debe ser labrada a caballo, porque por su diseño antiguo no permite el trabajo con tractores. Lamentablemente el vino está agotado, pero el 2009 ya está en camino hacia las góndolas.

ALTAS CUMBRES
Es la línea de varietales jóvenes de la casa. Se caracterizan por ser frutados y frescos, y por ofrecer un paladar sencillo. El típico vino del que comprás por caja y la dejás en casa para irla consumiendo cada vez que te tienta tomar un buen vino. Se destaca el Malbec ($45) en tintos, mientras que en blancos el Sauvignon Blanc ($41) siempre está un punto arriba de la media.

Por Joaquín Hidalgo

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