10.09.2010

Check-in de tendencias: 5 claves para tener en cuenta antes de elegir un hotel

¿Existen hoy habitaciones sin wifi? ¿Los hoteles boutiques desaparecen? Aquí, las nuevas tendencias mundiales en hotelería.


Sólo el gigante Starwood cuenta con unos 980 hoteles en 100 países del mundo; casi 300 mil habitaciones dispuestas en propiedades de una decena de “marcas” distintas (Sheraton, la más conocida; Aloft y Element, entre las emergentes), cada una con su perfil, diseño y rango de tarifas específicos. Vaya ese dato para dar una idea del volumen, lo variado y la complejidad en el actual negocio de la hospitalidad, la gran bolsa donde conviven palacios en destinos exóticos con hostels para mochileros en playas perdidas y suites para ejecutivos dentro de aeropuertos; el megagrupo multimarca y el emprendimiento familiar; el monstruo de mil habitaciones y la casa de familia con cuatro cuartos.

Así las cosas, detectar y pasar en limpio ciertas tendencias globales de esta industria, tan pesada, pero dinámica y con ligerísimos reflejos, no es tarea fácil. Aunque tampoco es imposible, así que acá vamos. Sin orden en particular, estos son cinco de los fenómenos y las señales a prestar atención hoy, antes de hacer tu próximo check-in.

1. Rates war. Estado de crisis.
Unos dicen que recién estamos entrando, otros ya ven la luz al final del angustiante túnel de la crisis económica global. Sea de una u otra forma, la industria hotelera, particularmente la norteamericana y la europea, enfrenta la escena con una palabra clave: ajuste.

Frente a turistas que reducen sus vacaciones y empresas que recortan viajes de negocios básicamente en todo Occidente, la reacción es rápida: las amenidades gratuitas se racionan; ciertos servicios personales surgidos en “los años del lujo” (con pretensiosas figuras como el “sommelier de almohadas” y el “conserje para mascotas” a la cabeza) desaparecen silenciosamente. Las bienintencionadas medidas a favor del medio ambiente, si agregaban algún costo operativo, quedan en suspenso. Y así… Esos detalles que aparecían por todos lados en los últimos años para disputarse un público ávido y con la tarjeta de crédito lista, tienden a esfumarse.

Esas son malas noticias para el consumidor. Pero hay buenas nuevas, también. Y es que la debacle económica produce otro efecto: suspende, en términos generales, las correctas prácticas tarifarias… Así, estamos viendo y veremos aún más, muchas promos del tipo “la tercera noche es gratis” en hoteles de lujo que tradicionalmente no te regalaban nada. Particularmente en el segmento de las cuatro estrellas, ya encontramos valores muy, pero muy atractivos, más cerca de los “tres” que de los “cinco”.

La palabra “competitivo” parece haber reemplazado a otros tags frecuentes hasta ahora como “seductor”, más propios de un frasco de perfume. Y si bien en hotelería el regateo no es muy corriente, se puede decir que casi no hay tarifa no negociable, ahora más que hace cinco años. Huéspedes, se necesitan. Atención a las ofertas.

2. Lifestyle. Industria con estilo.
“Boutique” fue el “catch word” de la hotelería en los últimos años. Definía a los pequeños hoteles con personalidad, onda y diseño que se multiplicaban como alternativa al uniforme “universo beige” de las grandes cadenas internacionales. Nuestro Palermo debería ser un caso de estudio en las universidades para ilustrar este proceso.

Después, como siempre, vino el abuso. Cualquiera que reciclaba una casa chorizo y a cada una de sus tres habitaciones le ponía el nombre de cierto personaje de culto (de Groucho Marx a Charly García) tenía un hotel boutique.

Hoy, en la Argentina ya se conocen bien estos hoteles en Capital y en destinos como Mendoza o el NOA. Pero recién están brotando en otros puntos, como Córdoba (Azur Real Hotel), Mar del Plata (Sainte Jeanne), San Isidro (San Isidro Plaza Hotel), y hasta San Antonio de Areco (Patio de Moreno, Solar del Pago).

Sin embargo, la palabrita de moda hoy es otra. Se escribe “lifestyle” y de algún modo es la respuesta de la industria a gran escala frente a los hoteles boutique independientes. Un “lifestyle hotel” es básicamente un hotel boutique, pero de una cadena. Promete lo mismo: diseño al día, servicio personalizado y “coolness”. O lo mejor de dos mundos: las cualidades de un boutique, más la accesibilidad, el poder y respaldo de una operación internacional.

El ejemplo más claro es la modernísima y exitosa cadena W, de Starwood, que no deja de expandirse. En el W de México DF, por caso, si bajás de tu habitación desprevenido, de noche, te podés encontrar con que el lobby se convirtió en una disco. Algo no muy normal en un negocio de semejante dimensión. Sean de cinco o de cuatro estrellas, toda corporación hotelera está regando el mundo con sus apuestas al nicho lifestyle. Starwood con el mencionado W; Intercontinental con Indigo; Accor con Novotel. Incluso las marcas top, con personalidad más definida, parecen “flexibilizar” sus líneas en favor de transmitir un “estilo de vida”.  El Sofitel Paris Le Faubourg, por ejemplo, acaba de remodelar 21 suites recreando la elegancia de los salones de alta costura de la capital francesa, en un tributo a la moda que va de los pasillos hasta el último mueble.

3. Hiperconectividad.
Frente a la política del ajuste, hay algo en lo que los hoteles no pueden bajar la guardia: la tecnología. El plasma, el minibar y la caja de seguridad (con capacidad para guardar la notebook) hace rato que son básicos ya al nivel de la cama y la ducha.

Una buena señal wifi es no perecedera. Aunque todavía no se ponen de acuerdo en cuanto a si hay que cobrar o no por su uso.

Otros features, cada vez más presentes en las habitaciones, son el deck para conectar el iPod al sistema de sonido, entrada de USB para ver archivos propios en la tele; iluminación “inteligente”, para que cada huésped arme su propio ambiente; y piscinas con música subacuática; Wii y Playstation, en los “Kid’s Club”.

Menos frecuentes, pero marcando tendencia, el Algonquin de Nueva York les presta a sus clientes Kindles (dispositivos para leer libros electrónicos); el Mandarin Oriental de Miami hace lo mismo pero con iPods, y el Benjamin, también en NuevaYork, cuenta con almohadas con... ¡mp3!

Para el francés Patrick Jouin, que ha desarrollado líneas de diseño clave para los W y para el Swatch Hotel de Shangahi,  “en el hotel del mañana, la tecnología realmente brindará la oportunidad de personalizar la habitación e integrar la cultura de un modo explorativo”.

4. Mundo de sensaciones.
Es sorprendente pero, a pesar de la cantidad de hoteles que pueblan el mundo, muchos huéspedes siguen esperando acostarse a dormir en un lugar especial, diferente y único.

Justamente ante la proliferación de las cadenas estandarizadas (algunas en menor medida que otras, es cierto) los boutique apostaron a espacios más cálidos, amigables, incluso “protectores”. Roman Alonso (Ace hotel, Palm Srings), Grayling Design (The Greenwich Hotel, de Robert De Niro), Terence Conran (The Boundary) son algunos de los diseñadores trendsetters que están marcando el rumbo en esta dirección más acogedora y menos fría. En Buenos Aires, The Wow Factor, la consultora de Cecilia Nigro y Mariana Rapoport, habla de “decó emocional”. “Hay una vuelta a lo primitivo, a crear sensaciones que nos conecten con lo maternal, desde materiales sólidos con peso propio, textiles con cuerpo y caída; se cambia fragilidad por seguridad”, enumera Rapoport.

5. Glamping! Mucha experiencia.
El último cliché (no necesariamente falso) del turismo asegura que la industria no vende pasajes, estadías, comidas ni excursiones sino... ¡experiencias!

En hotelería esto es especialmente cierto cuando se habla de glamping, uno de sus neologismos más logrados. Híbrido de “camping” y “glamour”, se trata de campamentos de alta gama, emplazados en sitios generalmente agrestes, pero con todos los servicios y, por supuesto, un completo staff al servicio de los “aventureros”, incluyendo chefs dignos de un cinco estrellas. Y, sí, son toda una experiencia.

En Sudamérica, uno de los primeros glampings se vio hace algunos años en Las Leñas, pero durante la temporada de verano. Después no se supo mucho más de las carpas vip hasta que apareció el Patagonia Camp (¡con 17 yurts mongoles!), Ecocamp Las Torres (ambos en Tores del Paine, en el sur de Chile), Elqui Domos (Valle del Elqui, Chile), Adventure Domes (frente al glaciar Perito Moreno), y Pueblo Barrancas (costa de Rocha, Uruguay).

por Daniel Flores

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