28.03.2011

Los 10 mejores cafés tradicionales de Buenos Aires

Bares clásicos para los incondicionales del cortadito que están hartos del café gourmet.


Desde hace algunos años comenzó en Buenos Aires la guerra del café. Empezó de manera silenciosa, con cadenas de cafeterías que comenzaron a ofrecer cafés de diferentes tamaños, con muchos ingredientes y granos molidos en diferentes orígenes, y llegó a un extremo con el advenimiento de los cafés helados y los frappucinos con aires norteamericanos que hoy están de moda y se consiguen en toda la ciudad.

Mientras tanto, silenciosos, los viejos cafecitos y bares porteños mantienen su decoración de antaño y, algunos con más dureza que otros, se aferran a su tradicional propuesta de café, medialunas de manteca y tostados mixtos. Estos son 10 de los mejores lugares para batallar a favor de la nostalgia. Cafés donde la taza es apenas una excusa para la charla, la lectura, o el simple placer de matar el tiempo a sorbos.

1. Café bohemio: LA GIRALDA
Personajes excéntricos, ávidos lectores, poetas delirantes, artistas y “gente común” son parte de la escenografía fija de La Giralda. Lo cierto es que entre sus paredes, con poca madera y mucho azulejo, se respira bohemia y el aroma de su imperdible chocolate caliente espeso, como alternativa al café, que sale y sale.
(Avenida Corrientes 1453, Centro /  T. 4371-3846)

2. Café para la hinchada: EL BANDERIN 
 El lugar está plagado de banderines de clubes de fútbol de todo el mundo, fotos de jugadores e ilustraciones de tangueros emparentados con el deporte más popular de Argentina. Además del café, se destacan los sándwiches y la picada El Banderín. Un universo bullanguero, fundado en 1929, en el que se entremezclan el tango y las charlas apasionadas.
(Guarda Vieja 3601, Almagro)

3. Café cosmopolita: CAFE TORTONI
En el Tortoni conviven el pasado de Buenos Aires y el presente del resto del planeta, con turistas de todo el mundo que deambulan permanentemente por sus pasillos. Claro, es un lugar rutilante y, con 150 años en sus espaldas, es parte fundamental del patrimonio cultural porteño. Sin dudas: el Tortoni merece ser visitado, al menos una vez en la vida.
(Avenida de Mayo 825, Centro)

4. Café para guapos: BAR OVIEDO

Mataderos es una zona conocida históricamente por los hombres de agallas que la transitaron y el Oviedo no desentona con el barrio donde está ubicado. Desde la fachada, pasando por el interior del bar, hasta el mismo mozo parece haberse quedado cerca de 1900, año de guapos y en el que se fundó el bar.  (Lisandro de la Torre 2407, Mataderos)

5. Café tanguero: CAFE ESQUINA HOMERO MANZI
Es una verdad de perogrullo decir que en San Juan y Boedo el tango vibra. Pero por si queda algún escéptico, en el Homero Manzi se despeja todo duda. Todas las noches hay shows del género en su imponente escenario. Los aires arrabaleros abundan, aunque adaptados a los tiempos que corren: ahora miran fútbol en una pantalla gigante.  (Avenida San Juan 3601, Boedo) 

6. Café bostero: LA PERLA
Todo el mundo, o casi todo, pasó por el café La Perla. Así lo confirman las fotos distribuidas por el lugar en las que aparecen desde Bill Clinton, pasando por Diego Maradona, hasta Marcelo Mastroianni. La Boca está impregnada en sus paredes con sus colores, su cultura y su historia. Un ambiente cálido al pie de Caminito con precios altos que se compensan con porciones bondadosas.  (Don Pedro de Mendoza 1899, La Boca)

7. Café tradicional: EL FEDERAL
Si bien la mayoría de los bares considerados notables conservan su estilo de antaño, El Federal lleva la delantera en ese aspecto. Su estética remite a una pulpería del siglo XIX, con una barra íntegramente de madera y una antigua caja registradora. Entre sus cafés especiales, se destaca El Federal que contiene Tía María, rhum y canela. La Gran Federal es la picada de la casa que no podés dejar de probar. 
(Carlos Calvo 595, San Telmo)

8. Café las 24 horas: BAR BRITANICO
Este bar está abierto los 365 días del año, las 24 horas, excepto los martes de 0 a 6 el. En 2006 fue clausurado, pero el mismo año lo refundó otro locatario que le aplicó sutiles modificaciones que, mal que le pese a los nostálgicos de ultranza, lo le venían nada mal. Un ambiente de encuentro que derrocha mística. Las pizzas amasadas ahí mismo merecen el homenaje del comensal. ¿La más recomendada? La Napolitana. (Brasil 399, San Telmo)

9. Café lúdico: LOS 36 BILLARES
No hay lugar en Buenos Aires más preciso para el arquetipo del porteño que Los 36 Billares. Así lo confirman algunas de las caras que lo frecuentan que parecieran salidas de una letra de un tango. No es necesario que hablés en lunfardo para que te entiendan pero sí que te pidas un café ‘Los 36’: un café doble con crema, Baileys, canela y chocolate. También se destacan los desayunos, las ensaladas especiales y el bife al estilo 36. Después de haber quedado pipón podés bajar al subsuelo a mirar como juegan al billar o hacerte una partida de pool para no pasar vergüenza delante de los maestros.
(Avenida de Mayo 1265/71, Centro)

10. Café nostálgico: EL OLIMPO
En 1950, en el barrio de Villa Luro, este bar inspiró su nombre en el equipo de fútbol que jugaba en el, por entonces, baldío de enfrente. Es un espacio donde los recuerdos emanan desde todos lados. En sus paredes abundan los accesorios de autos de otra época, los adornos antiguos, los cochecitos de colección y un billar profesional ocupa gran parte de la entrada. Los parroquianos que se reúnen en el Olimpo resaltan su principal valor: la cafetería. Cargate un par de tangos en el iPod para acompañar este viaje al pasado.   (Irigoyen 1491, Villa Luro)

Por Pablo Seaone

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