29.11.2016

Opio, comida callejera del Sudeste asiático

Diego "Tatu" Rizzi abrió un gastopub en Palermo, donde sirve street food que transporta al comensal a las calles de Vietnam, Tailandia e India.


Diego “Tatu” Rizzi ganó un buen número de seguidores gastronómicos por haber sido el responsable de los fuegos de Blanch, restaurante que cerró sus puertas a principios de este año y que se especializaba en presentar pequeñas raciones y platillos con un marcado toque asiático. Ahora Rizzi profundiza esos sabores con su nueva apertura: Opio, ubicado el extremo sur de Palermo, en un pequeño local con capacidad para 35 personas donde supo funcionar un taller mecánico. Con el concepto de “gastropub” y ambientado como un galpón con decoración que remite a las calles de Vietnam, Tailandia e India (por donde Rizzi viajó –y comió- mucho), Opio se especializa en uno de los aspectos más atractivos de la gastronomía de esas tierras: la comida callejera, plena en aromas, sabores y especias. Detrás de una barra está la cocina a la vista, desde donde Rizzi despacha ensaladas, snacks, sándwiches, sopas y curries que se exhiben una carta tan breve como tentadora. 



Carta breve y tentadora
De las ensaladas, la #1 (repollo, cítricos, menta, cilantro, albahaca, aliño spicy, langostinos panko, $80) tiene el equilibrio justo entre frescura y picor. De los snacks, vale la pena y por los crab cakes de langostinos empanados en panko ($130) que salen con una ensaladita con picante y cilantro. Si bien en Opio hay tras variedades de baos (los aclamados panes al vapor con, por ejemplo, panceta, salsa hoisin, pickles y akusay, $125) el sándwich más original de Opio pasa por el Banh Mi, hecho con pan francés, herencia de la presencia gala en Vietnam. “Lo mejor de los mundos –define Rizzi-: tenés el pan más rico con los ingredientes frescos asiáticos”. El Banh Mi ($130) se rellena con albóndigas de cerdo, pickle de zanahoria y daikon, cebolla roja y sí: cilantro. La aromática hierba está omnipresente en la carta. Por otro lado el picante –característico de las cocinas asiáticas- también tiene su lugar garantizado en Opio, aunque los paladares sensibles pueden pedir que venga aparte.  



Paletas y vasitos
Para los dulces, Rizzi debió buscar un equilibrio en las costumbres de Oriente y las locales y llegó a una propuesta de sabores cremosos que no empalagan, todos ellos servidos en dos formatos: paletas y vasitos (todos $60). Lo más interesante tal vez sea la paleta de Choco Chilly, con helado de chocolate levemente picante y con un toque salado. Las apuestas más seguras serán, por ejemplo, los vasitos Mousse Maní (cremoso de maní y crocantes) y Banana Shot (banana, miel y coco). Una propuesta frutal cítrica para complementar los sabores intensos de los platos sería un gran aporte a los postres.

 

Tragos y cerveza
La parte de “pub” dentro del “gastropub” que es Opio está representada, claro, por las bebidas. Son básicamente dos propuesta simples y pensadas para acompañar los platos del lugar. Por un lado, tres chopperas (Antares Honey, Kingston Gold o Peñón del Águila IPA lager, $85) y por otro, los tragos: diferentes variedades de gin tonic servidos en generosos copones y algunos cocktails propios, como el Silver Sour ($90), a base de vodka, limón, lychee, arándanos.

Opio abre de miércoles a sábado, a partir de las 20hs hasta las 2 de la mañana (viernes y sábado hasta las 3). Solo efectivo. Queda en Honduras 4415, Palermo. Reservas al 4864-1046.

Por Claudio Weissfeld

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