02.09.2016

Picadas pink: 6 buenos rosados para acompañar tablas de quesos y fiambres

Nuestro especialista en vinos te recomienda los mejores vinos rosados para combinar con diferentes tapeos para que disfrutes con amigos.


Proponé un maridaje diferente para la próxima picada que comas junto a tus camigos combinándola con alguno de estos seis vinos rosados.
 
AMALAYA ROSÉ 2015 ($110)
Cuando el salame es picado grueso, la mortadela lleva pistachos y el paté ofrece trazos de especias, pocos vinos tienen la capacidad de emparentar todos esos raros sabores sin quedar algo off side. Entre los que funcionan bien, un rosado como el Amalaya es número fijo. De color rojo cobrizo, una aromática bien frutada y una boca con entrada seca y paso vibrante, resulta un plan perfecto para la picada, sin contar que a todos les gustará.

ALTA VISTA ROSÉ 2015 ($115)
Toda picada que se precie lleva una buena cantidad de quesos. Los hay duros y picantes, como el sardo, o cremosos y amoniacales, como el brie. Para que esos dos extremos funcionen bien a la hora de las copas, el truco es que el vino tenga buena cintura: es decir, intensos aromas frutales, frescura elevada y un paladar más bien ligero. Así es este ejemplar de Alta Vista, cuya etiqueta además le suma un trazo primaveral a la mesa.

 
 


CRÍOS ROSÉ 2015 ($115)
Hay un tipo de picadas que se arma con rejuntes. Uno trae un queso, otro aporta el pan, algunos más acercan lo que fueron consiguiendo: aceitunas, fiambres, maní, berenjenas en escabeche que mandó alguna abuela. Así puesta la mesa resulta un rompecabezas para el sommelier en plan de maridar. La única solución posible a tantos sabores contrapuestos se encuentra en un rosado versátil y frutado, de frescura elevada y boca seca, como este ejemplar de Críos.

DOMAINE BOUSQUET 2015 ($120)
En Provence, Francia, se elabora un tipo de rosado que hoy es moda en el mundo: de un color tan atractivo y cobrizo como la piel de una cebolla, con aroma fragante y boca tensa, marida bien con platos de mar y de tierra. En la Argentina fue un productor francés, Domaine Bousquet, el primero en hacerlo. Y si querés probarlo, nada más oportuno que armar una picada en la que haya desde quesos a fiambres, pasando por boquerones y escabeches con alcaparras. Verás cómo funciona.

 
 

THE APPLE DOESN’T FALL APPART FROM THE TREE 2015 ($180)
En nuestro medio, a tono con lo que pasa en el mundo, los rosados ganan la escena. Se trata de vinos nuevos y descontracturados que proponen a su vez otras situaciones de consumo. Eso pasa con The Apple Rosé, del enólogo Matías Riccitelli, cuya etiqueta le pondrá un condimento naif a una picada de amigos. En materia de sabor, es tirante y lleno de sabor frutal, perfecto para unas salchichitas de copetín con mostaza y para acompañar una buena selección de quesos.

ROSÉ IS A ROSÉ IS A ROSÉ 2015 ($250)
Otra de las vertientes atractivas para los rosados modernos es la que representa este vino de Luigi Bosca, hoy uno de los rosados más ligeros y etéreos de la góndola: de un color piel de bebé ofrece un rico perfume floral, que invita a beber y se despliega un paladar delgado, chispeante y sabroso. Un combo ideal para acompañar una picada de quesos, en la que haya desde un brie a un crottin, de un morbier a un parmesano.
 
Por Joaquín Hidalgo 


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