Bonarda: 10 vinos de la “B” a la “A”

Candidata puesta para ser la sucesora del Malbec, la Bonarda es una uva con gusto propio que conviene descubrir. En esta nota te cuento de dónde viene y hacia adónde va, con ocho vinos recomendados.

bonarda

Hace diez años nadie daba un peso por la Bonarda. Destratada por ser uva de volumen y estar cultivada en zonas de poco prestigio, la historia de este varietal es la del patito feo. Eso, si al patito le hubieran puesto alguna moneda en marketing llegado el momento con la lucrativa esperanza de engordar los bolsillos con la fama de un cisne.

Eso es lo que sucede hoy con esta uva. Justo cuando la industria del vino se pregunta cómo sigue el negocio de las exportaciones –que fue viento en popa para el Malbec-, si es necesario abrirlo en regiones, si conviene agrandar su universo con blends o hallar un sucesor. En esa coyuntura a alguien se le ocurrió sopesar con más cuidado el asunto de la Bonarda. Y así se avivó de que era la segunda uva más cultivada –con 18.7 mil hectáreas- y que además si se la trabajaba de cierta forma se podría obtener un tipo de vino singular, con envergadura de alta gama.

Eso ocurrió precisamente cuando la Bonarda se convirtió en cisne, allá por 2009. Ese año unos especialistas locales determinaron, empleando marcadores de ADN, que lo que hasta entonces había sido un misterio –la Bonarda Argentina no cuadraba con ningún perfil varietal conocido- era nada más y nada menos que Corbeau. Una rara uva plantada en Saboya y que, al menos en lo que se refiere a fenómenos de culto, tenía en California a un selecto grupo de seguidores que la consumen como Charbono.

Atento, dijo alguien. Paren el carro, dijo otro. Es posible que al fin tengamos entre manos un sucesor del Malbec. Otra rareza perdida en el universo del vino de la que nuestro país es la única productora con capacidad de volumen, razonaron todos. Y así fue que la industria del vino, ahora de la mano de Bodegas de Argentina, decidieron jugarle una ficha y empujarla hacia su destino de grandeza.

Y la ficha empezó a jugarse a mediados de Agosto con un seminario sobre Bonarda –le llamamos así, porque el INV finalmente aprobó que es sinónimo de Corbeau- al que acudieron los principales responsables de su elaboración. Desde Roberto González, enólogo de Nieto Senetiner, una de las bodegas pioneras en la elaboración de estilos de alta gama, a Héctor Durigutti, uno de los enólogos que más ha trabajado en el desarrollo de un perfil amable para este varietal, sin olvidarnos de Jorge Riccitelli (jefe de enología de Norton), Pedro Marchevsky (consultor de larga experiencia) entre otros cracks.

El punto es que ahora, al menos desde la necesidad del negocio, la Bonarda encontró una ventana al mundo. Primero, porque hay mucho para poder hacer y sobre todo para poder producir. Segundo, y sobre todo, porque en ese volumen de hectáreas puede estar la clave del futuro. Es cuestión de encontrarle un lugar.

Están los que creen que da para ser un tinto profundo, complejo y aromático, de boca amable y buena acidez, como los enólogos mencionados. Y los que sostienen que no da para tanto, como los consultores externos Michel Rolland y Paul Hobbs, según declararon a la prensa rensarecientemente. En cualquier caso, la suerte de la Bonarda recién comienza a jugarse. Lo que hay que definir ahora son sus estilos. Digamos, el sabor de que va de la “B” a la “A” para cada región. Y para conocerlo, te paso un listado de vinos que tenés que probar. Agendalo y dale una chance ahora que aún no llega a cisne para poder decir luego que vos la conocías de cuando no era nadie, apenas un pato más.

Casa La Primavera Bonarda 2012 ($17) un ejemplar frutado y sencillo, típico del varietal cultivado en el este mendocino, en donde la facilidad de boca es todo el truco. Vi que está a la venta en internet, pero no me lo he cruzado en vinotecas, solo en la cata que tuvo lugar durante el seminario.

Aguijón de Abeja 2012 ($50). Elaborado con uvas de Fiambalá, en Catamarca, este ejemplar consigue ser frutado y de cuerpo medio, con un paladar tan fácil como agradable. Puede ser una buena puerta de ingreso a la variedad. Lindo con una picadita de quesos y fiambres.

Colonia Las Liebres Bonarda 2012 ($50). Una de las etiquetas que primero llegó al mercado como Bonarda ofrece hoy un perfil frutado, con paladar fresco y cuerpo medio. Bueno para acompañar pizzas. Como dato extra, acaba de salir a la venta una línea reserva que aún no he probado.

Nieto Senetiner Bonarda 2012 ($64). En las gamas medias de precio esta resulta una etiqueta imprescindible por tres razones: ofrece un perfil comercial, con aromas frutales y de madera; la rica frescura y el cuerpo medio la ponen como candidato a la mesa; y está a la venta en todos lados.

Inéditos Bonarda Pura 2012 ($100). Este rarísimo ejemplar de Matías Michelini no es para todo los paladares. Por el contrario, su aromática punzante y frutada, su boca delgada y de alta frescura, contrasta con el panorama Bonarda, pero por eso mismo es interesante. Con un perfil delgado, será favorito de quien ame al Pinot Noir.

Durigutti Bonarda Reserva 2010 ($130). Lanzado al mercado en enero de este año, se trata de un tinto ejemplar en cuanto a que ofrece una compleja expresión aromática, con perfil frutado y trazos de roble, y convence por su paso jugoso y sostenido. Excelente para comer carnes, por ejemplo.

Gran Dante Bonarda 2010 ($190). Elaborado con uvas de Santa Rosa, este varietal consigue a un tiempo ser expresivo aromáticamente hablanco, con notas de frutas maduras y cierto trazo balsámico que le aparta frescura; al paladar es elegante, con un fluir cordial, que le gustará especialmente a los amantes de los taninos vigentes y suaves. Para probar.

Cadus Bonarda 2010 ($320). Este vino, antes conocido como Edición Limitada, fue el primer vino Bonarda en llamar la atención del público con su cosecha 2000. Diez vendimias más tarde se incorpora a la línea Cadus, con un tinto de aromática comedida y frutal en la que asoma un trazo balsámico atractivo, con un paladar exquisito, de final sostenido y sabroso, como para chascar la lengua. El dato es que el año que viene llegará al mercado Cadus Tortugas Single Vineyard Bonarda 2012, un spin off de este ejemplar, que probé y promete abrir otro hueco en la cancha.

La yapa: Goyenechea lanzará un Bonarda de Edición Limitada 2009 ($90) del que aún no se conoce la marca. San Rafael es cuna del varietal. Y ahora la centenaria bodega edita uno de alta gama para rendirle homenaje, del que saldrán a la venta 5 mil botellas el próximo octubre. Lo probé y es un tinto fragante, frutado y cordial, en donde el roble es un trazo delicado y vigente. Saldrá a la venta en octubre

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