De ostras a corderos, Crizia es el lugar para darse un gusto

Un restaurante en donde sirvan ostras crudas y frescas merece siempre esta entre las primeras opciones a la hora de hacerse un mimo. Agendalo para una ocasión especial.

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Hacía tiempo que no iba a comer a Crizia, el restaurante de cocina mediterránea de autor ubicado en Palermo Soho. Por suerte, lanzaron una propuesta de arte y vinos que sirvió de excusa para revisitarlos y pasear por su buena cocina.

El restaurante tiene poco más de diez años. En ese tiempo pasó del microcentro a Palermo y ajustó la propuesta, tanto estética como de sabores. Así, hoy en el local de Gorriti al 5143, te encontrás con un salón a media luz, alto y extenso, en el que las mesas están bien separadas y cuyo fondo está rematado por una descomunal ventana a la que no podés dejar de mirar como si fuera una gran pecera a la calle. El tipo de lugar al que irías para una cena elegante o de negocios y en el que podés demorarte a gusto.

Las veces que fui –y no son más que dos antes de esta- lo que más llamó mi atención fueron las ostras y los pescados. En ese orden incluso. Pero esta nueva visita, también probé otros platos, entre los que destaco el gigot largamente braseado -24 horas, según explicó el chef y propietario Gabriel Oggero- y un lomo de cordero a la plancha bien jugoso.

A la mesa nos sentamos un puñado de periodistas y el enólogo de Perdriel, Jorge Riccitelli, además de la primera línea de la bodega. ¿La razón? Ellos auspiciaban la muestra plástica de Gloria Cenoz, que inauguraba el ciclo Wine+Art en el privado del restaurante. Así es que fue una noche de buenas copas, en la que probamos algunas etiquetas que pronto estarán en el mercado.

¿Qué comimos?
Ostras. Muchas ostras crudas ($120 las seis unidades). Las traen vivas desde San Antonio, en Río Negro, en el día. Como son recogidas a mano con el cambio de marea, la frescura se siente en un ligero sabor yodado, en la textura carnosa y jabonosa a la vez, que llena la boca como un bocado único. Todo un lujo, si además se las adereza con limón o con salsa tabasco. Porque el asunto con las ostras es justamente ese: para que sean deliciosas tienen que estar sobradamente frescas. Sino, se malogra su magia.

Para acompañarlas bebimos Perdriel Sauvignon Blanc 2013 recién embotellado. Un blanco de alto vuelo, perfecto para quien adore la frescura y el paso terso. Agendar para cuando salga a la venta en breve ($95 en vinotecas).

Antes del plato principal sirvieron un huevo cocido a baja temperatura ($65), con croutons y hojas verdes. Un plato que ya es un clásico de la alta gastronomía porteña y que te lo vas a encontrar en todos los restaurantes con alta cocina en la ciudad. Viene un huevo tipo poché, con la yema cruda, un hilo de aceite a la trufa en una combinación excelente con los vegetales. El punto, claro, está en la perfecta cocción externa y en la yema líquida y viscosa, ideal para comerla con los croutons.

El principal fue el dúo de cordero ($135). Por un lado el gigot braseado, cuya larga cocción permite conseguir una carne excepcionalmente blanda, servido con una salsa a base de vino tinto. El toque maestro, sin embargo, está en el milhojas de papas, dos daditos mantecosos que casi se funden al paladar. También viene con una cucharada de un couscous, que le daba un tono exótico al plato. Por otro, cierra el dúo un lomo de cordero a la plancha con oliva y sal: unos trocitos perfectos para un solo bocado, con el corazón rojo y un sabor fuerte y a la vez delicado.

Con el plato principal bebimos Perdriel Privada 2007, que no está aún en el mercado doméstico. Según los directivos de la bodega en breve sale a la venta, aunque esa noche no precisaron fecha ni precio. Se trata de un tinto de corte a base de Malbec, Cabernet y Merlot de Perdriel, que ofrece expresión aromática compleja, concentración y taninos elegantes. En eso, Riccitelli tiene sello propio.

Como es de imaginar, al postre llegué sin ganas así es que les debo el dato, aunque la bandeja de degustación tenía la mejor pinta. En todo caso, pueden darse una vuelta por el privado de Crizia, ver la muestra de arte y sin otra dilación pasar a la mesa y empezar por las ostras, guardándose un lugar para los postres. De punta a punta hay que estimar unos 200 a 250 pesos por persona. Para todo lo demás, existe una famosa marca de tarjeta de crédito que, dicho sea de paso, también podés usar en el local.

Crizia abre de Lunes a Sábado desde las 19:30 hs.
Gorriti 5143, Palermo Soho / T: 4831 4979 / 5105

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3 Comentarios

  1. Joolz dijo:

    Crizia esta muy bien, pero no es consistente para nada. O son la gloria o un desastre increible por el precio que te cobran. Fui hace unos dias y las ostras venian con arena. Ni me las cambiaron.

    • Luis dijo:

      De comentarios mal intencionados estamos llenos. Soy cliente del lugar y si alguna vez tuve algun inconveniente siempre encontre respuesta favorable. A mi entender
      Las ostras vienen del mar y en el mar hay arena., si no se comer ostras pido papardelle, seguramente vendran sin arena. . Crizia es para recomendar!

  2. Pablo P dijo:

    Felicitaciones por describir exactamente el lugar.
    Crizia es de excelencia, por las sensaciones que uno realmente vive.
    Se conjuga en alto nivel todo !!! Cocina de autor, cava, espacios, servicio, barra, coctelería, iluminación, privacidad, silencio. Opción que le permite distinguirse y distinguirlo.

    Cocina, Manjares!!! con una carta muy abierta a las exquisiteces culinarias de alto nivel.