Lo nuevo: Syrah de zona cálida versus Syrah de zonas frías

Una de las variedades de uva más plantadas en la última década pide pista en la góndola nacional y ofrece dos estilos bien diferenciados. Cuáles son las claves de su éxito y qué vinos probar.

Syrah

Entre las grandes variedades de uva existe una tinta que es exótica, perfumada y adaptable a muchos climas y condiciones de cultivo. Se llama Syrah, y en nuestro país hay unas 13 mil hectáreas plantadas de Salta a la Patagonia.

Con un pasado que se presume persa, “la” Syrah, en femenino como se lo conoce en Francia, o Shiraz, como le llaman hoy los australianos, late en el universo del vino como una de las grandes opciones para el paladar. Difundida desde el Ródano, en el Sudoeste de Francia, hacia el resto del mundo, esta cepa encontró su catapulta en Australia: allí, en el cálido Barossa Valley le dio fama a uno de los vinos más sencillos y gratos de beber que se conozcan desde la década de 1980. Pasada la moda australiana, ahora el Syrah ingresa en una nueva etapa.

Etapa de la que Argentina no es ajena, por la sencilla razón de tener una buena superficie ligeramente diversificada. Mendoza contabiliza el 70% del varietal, San Juan el 20% mientras que el resto se reparte entre las otras provincias productoras. Cultivada mayormente en zonas cálidas, como el Este mendocino o el los valles centrales de San Juan, la novedad viene dada por los nuevos desarrollos en zonas más frías: viñedos en el Alto Valle de Uco, como las que motoriza Trapiche, o las que lleva adelante Familia Schroeder en Neuquén.

La semana que pasó, sin ir más lejos, el director de enología de Trapiche, Daniel Pi, explicaba en una conferencia que a ojos de la compañía se abre una interesante brecha en el desarrollo de Syrah de zonas frías, porque es un terreno poco explorado aún con mucho por ganar. Y para ejemplificarlo presentaba a la audiencia el nuevo Iscay Syrah-Viognier 2010 –elaborado junto al enólogo californiano Joey Tensley, especialista en el varietal-,  y en que la uva blanca aporta sólo el 3% del corte.

Por su parte, Leonardo Puppato, enólogo de Familia Schreoder, comentaba a este cronista que en la vendimia 2012 elaboró el primer Syrah de la casa con resultados sorprendentes de color, aroma y sabor. Algo que no puede hallar desprevenido al consumidor atento, si sigue los pasos de los Syrah que Bodega del Desierto elabora en La Pampa con la marca 25/5 o los que consigue Fin del Mundo en su línea Newen. Y mientras las bodegas argentinas avanzan hacia nuevos horizontes, conviene repasar el gusto del Syrah, que seduce a consumidores en buscan de algo diferente.

Syrah de climas cálidos
Los técnicos coinciden en que el Syrah es una variedad que se adapta con facilidad a diversos climas. Resistente al calor –genéticamente está adaptada para no sufrirlo- en regiones como el Este mendocino, San Juan, La Rioja y Catamarca da vinos de expresión frutal y balsámica, de cuerpo medio y sensación carnosa al paladar, reconocible por cierta agradabilidad golosa.

Ejemplares perfectos resultan Callia Magna (2010, $41), de curiosos aromas a bálsamo, con una boca jugosa y de paso suelto; Tracia Syrah (2011, $22), fragante y con cierto exotismo, tiene el paladar apenas austero pero rico y envolvente; también Elementos Syrah (2011, $35), frutado, carnoso y con el paso blando; y el súper Don David Syrah (2008, $60), un tinto potente y refinado, de acidez bien jugosa.

Syrah de climas fríos
A diferencia de lo que sucede en zonas cálidas, la variedad ofrece un perfil complejo y austero a la vez en las regiones donde las temperaturas son más bajas, como Luján de Cuyo, Valle de Uco, Río Negro y Neuquén. Complejo, aromáticamente recuerda al cuero, a los frutos negros y a la carne cruda; austero, porque su paladar tiene un tipo de tanino delgado que, en contraposición a los Malbec musculosos a los que estamos acostumbrados, resulta un tinto liviano y suelto de cuerpo.

¿Qué vinos probar de este tipo? Entre los accesibles conviene apuntar Carácter Syrah (2010, $20), que recuerda a ciertos chicles de uva, mientras que al paladar es liviano y grácil; Altos del Plata Syrah (2010, $50) frutal y de boca suelta y sabrosa; el raro San Giminiano Syrah (2010, $70) exótico y de andar ligero; Mauricio Lorca Opalo (2007, $85), vino fragante, seco y original, perfecto para darse un gusto novedoso; y el flamante Iscay Syrah (2010, $250), un ejemplo perfecto de aromática frutal, paso ligero y cuerpo suelto y austero, pero de largo y rico final frutal.

Si te interesó el tema, quizás debas leer esta otra nota: Mil vinos argentinos y siete tendencias gustativas

Esta nota fue publicada en La Mañana de Neuquén el domingo 12 de agosto de 2012.

Dejá tu comentario:

Comentá usando tu usuario de Facebook:

O ingresando tus datos: