Vinos poco conocidos que vale la pena conocer

En el mercado aparecen todo el tiempo marcas nuevas. Algunas son verdaderas rarezas y otras más vale descartarlas. En esta nota te cuento los que conviene tener en cuenta.

vinosraros1

Como el negocio del vino es largo –desde la tierra a la uva y del embotellado al descorche- aquí y en todo el mundo son muchos los jugadores que participan de la cadena. Y cuando esa cadena se tensa, se corta o se dilata, algunos jugadores que están en diversos escalones tienden a saltar al próximo. Y así es como emergen marcas y productores nuevos cada año.

En parte, es una respuesta natural al devenir del negocio: para crecer hay que sumar otro eslabón al juego. El ejemplo clásico es el vendedor de vinos que con una clientela propia, y vendiendo marcas de otros, decide un día sumarle un vino de su propia cosecha a su oferta. O el caso contrario, el productor de uva cuyos frutos se los llevan las mejores bodegas para sus mejores vinos, que de pronto decide elaborar una parte por cuenta y cargo propio. Total, sabe que tiene buena mercancía. Y así es como se dan casos curiosos.

Hay, sin embargo, otro grupo, que está formado por los paracaidistas que vienen de otro negocio tentados por un negocio más cordial que el que practican y que, con el tiempo y cierta  habilidad logran hacer pie en el difícil campo del vino.
Entre estos extremos se encuentran los ocho vinos que recomiendo a continuación. Los más destacados a mi gusto, son:

Vivo Malbec 2011 ($60). Los muchachos de la bodega Montechez son amigos del ámbito agropecuario pampeano. De tanto asado y buen vino que comieron en sus vidas, llegaron a la conclusión que debían hallar el misterio del vino, la parte que les era desconocida del asunto. Y así compraron dos fincas en Mendoza, una en Agrelo y la otra en La Consulta. La combinación de Malbec de ambas regiones da paso a este vino de nombre atractivo y sabores frescos: frutado, con el tranco suelto y vivaz, es un tinto perfecto para la mesa por su jovialidad y rico gusto a frutas rojas. No es caro, además.

Zemlia Cabernet Sauvignon 2010 ($70). Esta bodega fue una revelación en las catas que hicimos para la guía Austral Spectator en 2012. Revelación, porque de ser una completa desconocida ubicó dos vinos en el TOP100. Establecida por Rodolfo Daza y cuatro amigos en 2008, la bodega está en Maipú y elabora todas uvas del Valle de Uco. Por eso, este Cabernet destaca lejos del pelotón nacional: con aromas intensos y frutales, también de crianza, conjuga notas de pimiento y cassis; en boca es seco y ofrece el andar seco y sedoso típico del varietal. Lo más atractivo, sin embargo, es que se trata de un vino de estilo cosmopolita y a la vez con carácter local. Vale la pena probarlo y lo venden acá.

Garufa Extra Brut ($80). El propietario de esta marca es un ex ejecutivo del mundo financiero que, por cuestiones de trabajo, residió en Mendoza varios años. En ese tiempo Víctor Riera conoció la luz y las sombras del vino, pero sobre todo se enamoró de una actividad que vio avanzar con las estaciones. Retirado del mundo financiero, se lanzó a encadenar sus sueños: de financista a vendedor y ahora productor, personalmente ofrece este sparkling elaborado por el método tradicional, de refrescante acidez, burbuja fina y muy grato recuerdo. Sólo los vende él, así es que escribile a garufawines@gmail.com.

Fincas Adrián Río Single Vineyard Roble Malbec 2010 ($90). El nombre ya da la pista de cuál es su vocación en este negocio. Adrián Río es un producto de reputadas uvas en el Valle de Uco, que en 2008 se lanzó a elaborar sus propios vinos. Con uvas de Altamira, en La Consulta, este Single Vineyard es todo lo que se le puede pedir a un Malbec y algo más. Expresivo y de gran perfil sensorial, destaca especialmente por su acidez bien entramada con la textura fina de sus buenos taninos. Largo y de jugoso recuerdo, es una opción perfecta para los buscadores de perlitas.

Penedo Borges Reserva Malbec 2010 ($100). La bodega fue establecida por cinco ejecutivos brasileños que vienen de ramas tan disímiles como finanzas, justicia y administración, aunque todos son amantes del buen vino, por supuesto. En 2004 compraron una finca en Agrelo y seis años después cosecharon las uvas para este tinto. Potente como los buenos Malbec de Agrelo, con aromática moderada y a la vez compleja y balsámica, en boca es ofrece los taninos finos de la región y un largo final perfumado. No será un vino especialmente sorprendente en estilo y perfil, conviene aclarar, pero es una joyita bien lograda. Y por supuesto, otro desconocido en la góndola.

The apple doesn’t fall appart from the tree Malbec ($140). Aunque no lo creas, el vino se llama así. Y claro, para los muchachos de La Matanza (Cristina dixit) será difícil de pronunciar. Pero este tinto está enfocado al mercado de exportación. En una traducción de uso, se llamaría algo así como “de tal palo, tal astilla”. Y está puesto porque el enólogo creador, Matías Riccitelli, es hijo de otro enólogo, Jorge Riccitelli. Es un típico Malbec de aromas de intensidad media y boca carnosa y buen paso jugoso, rico de beber y de poner en las comidas. De paso, la etiqueta es muy linda y toda la historia calza justo para hacer un buen regalo.

Miras Cabernet Franc 2010 ($150). En Patagonia hay un enólogo mendocino que le ha dedicado la vida a la región. Se llama Marcelo Miras y es un crack en elaborar las uvas difíciles del sur. Recientemente lanzó al mercado una partida limitada de Cabernet Franc que está para sorprenderse: de una aromática perfumada y frutal, al paladar se presenta amplio y con rica acidez. Ideal para beberlo junto a un buen asado, es un número puesto para quienes busquen rarezas en la góndola.

Pasacana Cabernet-Malbec 2010 ($160). Un dato ya vale para tenerlo en cuenta: este vino está elaborado en Jujuy, en la quebrada de Humahuaca, por Marcos Etchart. El propietario de la bodega se llama Fernando Dupont y es uno de esos pioneros que por amor a una tierra y a los vinos, decide cruzarlos y lanzarse a la aventura. Sabía desde 2004 que este proyecto estaba en formación y recién a fines de 2012 probé sus vinos. El corte en partes iguales es un tinto exótico: profundo en color, a la nariz recuerda a la menta y es casi expectorante, con trazos frutales; al paladar en cambio ofrece recuerdos de hongos. Raro, hicieron unas 3 mil botellas que no será fácil conseguir.

Dejá tu comentario:

Comentá usando tu usuario de Facebook:

O ingresando tus datos:



Un comentario

  1. El arcángel dijo:

    El Zemlia es espectacular, la verdad me sorprendió cuando lo probé.