No sé si recordarán el lío que se armó alrededor de la vainilla Nielsen Massey que recomendé hace un tiempo. Al parecer, no se puede entrar alimentos al país así nomás, ni siquiera esencias embotelladas. Desde entonces, me quedó la duda dando vueltas en la cabeza ¿Hay esencias naturales de buena calidad en Argentina? Parece que sí.

El extracto o esencia natural de vainilla se realiza poniendo a remojar la chaucha de vainilla en alcohol por 15 días. Luego se cuela, se agrega ethil vainillina y agua y se envasa. Para quienes no sepan, la chaucha de vainilla es el pistilo (algunos me dicen que es el fruto, yo creo que el fruto son las semillas de adentro) de algunas orquídeas, y por los cuidados que necesita en su cultivo, constituye uno de los productos de origen vegetal más caros del mundo. La esencia artificial de vainilla, en cambio, se hace mezclando esencia, ethil vainillina y más agua. Así de simple. La calidad de la primera depende de la chaucha y de la segunda de la esencia y de la cantidad de agua. Cuanto más económica, más agua (y a la vista, más clarita).

El extracto natural que hay en casi todas las casas naturistas o restaurantes macriobióticos es la marca El Castillo, que sigue este proceso (chaucha natural y remojo largo). Yo lo probé en galletitas, bizcochuelo y para saborizar yogur natural y todo quedó muy rico. Se consigue en casas de repostería grandes (El fénix, Doña Clara) y en dietéticas y sale entre $9 y $14 la botella grande y entre $5 y $6 la botella chica.