Esta semana finalmente fui al deli del que anda hablando de todo el mundo: BA Baking (Suipacha 747), una pastelería dedicada al take away en el centro neurálgico de la vida oficinista. Para que se den una idea, Baking es un localcito minúsculo dedicado que ofrece sandwiches, ensaladas, wraps, algunos platos calientes y mucha pastelería americana. Elaboran los productos todo el día y uno puede servirselos de la heladera o solicitarlos en el mostrador. Al mediodía estalla, pero a la tarde es un poco más tranquilo, aunque siempre hay gente.

Yo  probé un poco de todo, porque ya los conocía del Buenos Aires Market (tienen un puesto muy concurrido) así que les puedo decir qué está buenísimo y cuáles son mis hits. Lo particular es que usan las mejores materias primas: chocolate belga, manteca de verdad, jugos exprimidos de fruta real pero al mismo tiempo, en todas sus preparaciones, sustituyen gran parte de la materia grasa por otros productos más sanos o nutritivos. Su chef, Mariano Cabaco, fue uno de los responsables de la creación de Crespín y ahora está al frente de su nuevo proyecto.

Los sandwiches, por ejemplo, son todos brutales. Muy poco pan, bastante relleno, idénticos a los de las fotos. El de tartare de salmón es una delicia. El pan negro tiernito con un salmón medio ahumadito y una crema húmeda cortada con el “cruch” de los verdes hacen el combo perfecto. También el veggie sandwich (Con zucchinis, queso Qruyere, cebollas caramelizadas, Dijonaisse y tomates confit) y para los flacos, el toastie con pollo BBQ, panceta crocante y mucho queso cheddar en un pancito finito, crujiente, que es un manjar.

De lo dulce, me encantaron tres cosas. Uno, la barra de granola de 250 calorías que es una base de coco, un colchón de caramel casero bien blando y gordito y arriba mucha granola casera con avellanas y almendras. Lo segundo, el cinnamon roll, que además de ser el mejor que comí hasta ahora tiene el 40% menos de grasa que el que me gusta de Café Crespín porque reemplaza parte de la manteca por puré de manzana.

Tercero, los budines, que no llevan manteca y sólo se hacen con apple sauce. Hay de jengibre y de limón con amapola, con frosting de vainilla. Deliciosos. También me gustaron los jugos (caseros, recién exprimidos) de maracuyá y de naranja, lima y mandarina.  Y los scones de queso son el cielo.

También hay yogur casero (muy denso, bien hecho, tipo griego) con lemon curd y granola crocante y otras opciones con yogur griego por 150 calorías muy pero muy apetecibles y oh sorpresa, también hay lassi de frambuesa y de banana y maracuyá con frutas. ¿El precio? Unos $40-$50 para almorzar y unos $25 para la merienda. Muy recomendado.

 

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