Luego de unas merecidas vacaciones, volví a la carga con el trabajo, y esta semana ya estuve almorzando por Belgrano y Palermo de nuevo. Esta vez, aproveché el menú de mediodía de La Parolaccia de Libertador (Av. del Libertador 5836), que me pareció muy barato y prometedor: antipasti, plato principal y postre por $65 (+ $18 de cubierto y bebidas aparte) de lunes a viernes y $72 los sábados.

No voy a ponerme a describir La Parolaccia porque todos lo conocen. Es un restaurante muy tradicional, sin ninguna aspiración de autor, con buen servicio, salón impecable y una carta muy típica de cocina italiana tradicional. No es un lugar con onda, ni original, ni nada por el estilo. Está muy orientado a los negocios, la familia y los matrimonios. A pesar de tener muchas sucursales e incluso franquiciar locales (tiene un sistema de negocios muy parecido al de restaurantes de cadena de Estados Unidos), la comida es muy digna en cualquier sucursal porque elaboran todo ellos mismos en un centro de producción que abastece todas las bocas.


La carta del menú del mediodía es sorprendentemente amplia: se puede elegir entre 10 entradas: carpaccio de salmón, carpaccio clásico de lomo, jamón crudo con grana y rúcula, ensaladas de tres tipos, zucchini sorrentino (con pesto, tomate y mozzarella), berenjena parmiggiana, mozarella milanese y alguna otra cosa. Mi marido comió el carpaccio de lomo que estaba buenísimo:


Y yo el jamón crudo que en realidad, también era para él.


De principal elegimos las opciones más livianas, aunque había unos 12 platos de pastas (ravioles, agnolottis, fetuccini, fusilis, ñoquis, ñoquis souffle, crepes, manicotti, spaghetti) con diferentes salsas (desde livianas de tomate y albahaca hasta súper calóricas con crema, jamón y pollo), dos risottos y seis opciones de pollo o carne con diferentes guarniciones. También se puede elegir el pescado del día con papas fritas, ensaladas o puré pero la especialidad de la casa son pastas, así que no tiene sentido. Martín comió unos ravioles caseros de espinaca a la Scarparo riquísimos. Relleno de espinaca fresca y ricotta, masa fresca pero al dente, muy buena salsa.

Yo comí unos spaghetti frescos, caseros obviamente, con salsa de berenjenas y mozarella. Muy pero muy ricos.


De postre hay ocho opciones. Mousse de chocolate, cannolis, tatin de manzana, crepes. Martín fue por la tarta tibia de manzanas (que estaba buenísima, aunque el helado podría ser mejor.


Yo pedí unos cannolis que eran una versión rara del cannoli normal. Ricos igual.

¿La cuenta? $201. Es decir, $100 por persona. Me pareció super bueno, ideal para juntarse a almorzar con alguien de trabajo o hacer un recreo durante el día. Cómodo, rico, fácil y cerca de casa. Mejor, imposible.

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