La semana pasada fuimos a comer con una amiga y su sobrina, que es americana y estaba de paso por Buenos Aires y caímos (un poco por apuro, otro poco porque siempre tomamos buen café) en Las Cortaderas (Báez 444) de Las Cañitas. Desgraciadamente, las fotos que quedaron en mi nuevo iphone y las perdí al restaurarlo, pero igual les quiero hacer una pequeña reseña, que trasciende la experiencia de comer como el culo y se posiciona en otro nivel, uno todavía mucho más bajo: el de ni siquiera poder comer lo que sirven.
Hoy tenia que almorzar en Barrio Norte, y tratando de escapar de experiencias pasadas (vease “El triángulo de la muerte“), caí en Benihana, la cadena mundialmente famosa de sushi y teppanyaki que está en la entrada de Alto Palermo. A primera vista, el local es ruidoso y está un poquito sucio, aunque la atención es rápida, eficiente y amable. De la comida, desgraciadamente, no puedo decir lo mismo. Fue, como todos los que están en esa zona, un completo desastre.
En estas últimas dos semanas, mi marido y yo desayunamos dos veces en Farinelli (Bulnes 2707). La primera vez porque me llevó para mi cumpleaños, la segunda porque hicimos un trámite en la zona. Yo ya lo conocía, había ido a comer con mi amiga Eliana hacía tiempo (las porciones entonces eran muy chicas, pero estábamos a dieta), y la verdad es que hay cosas que me gustaron y otras que no. Sí volví es porque lo prefería al Piacere o a Perica que están enfrente, pero ya no.
El viernes a la noche, fui con mi amiga Natalia a comer a The Food Factory (Nicaragua 6065, Palermo), uno de los restaurantes nuevos que más ruido está haciendo en Palermo. La propuesta es rara. Muy “Manhattan-Sex and the city´s fantasy”, con comida muy sencilla (mac and cheese premium, hamburguesas, ensaladas) pero en un ambiente muy top. Tan top, que tiene hasta seguridad en la puerta y toda la cocina hecha de vidrio para que veas como hacen tu comida.
Para los que no lo conozcan, sushipop es un delivery de sushi económico. Aunque ahora hay muchos (Fly sushi, Sushiphone, Che sushi) creo que fueron los primeros. El sushi es aceptable, sobre todo para comer algo rápido y sano sin pretensiones. No tiene comparación con otras casas más caras de sushi, olvídense. El problema es su bipolaridad. Hay días que viene bien y otros días es un desastre. Nunca se sabe, es una ruleta. Dependiendo del horario, del local que lo envía, de la cantidad de trabajo el resultado es el más desparejo que conozco. El otro día me tocó como el orto.
Así como ayer recomendé un restaurante que me encantó, hoy penosamente me toca hacer lo contrario. El domingo fui con mi amiga Eliana a comer a Mikado (Arévalo 2870 ) y detalle más, detalle menos, podría decir que sí, que comimos como el culo.
Creo que la mitad de las experiencias negativas que tuve en restaurantes fueron cuando tuve que comer algo rápido antes de entrar al Cinemark Palermo. Primero en Brasaviva (que está siempre semi-vacío), luego en Sensu, y ahora en uno que no los va a sorprender, pues su fama de nefasto lo precede: Il gatto. Yo, desde ahora y hasta que no encuentre un lugar digno para comer, lo voy a llamar el triángulo de la muerte gastronómica.
El sábado fui con mi amiga Eliana a desayunar a Muu Lechería, una suerte de diner americano con aires retro, que queda en Armenia 1810, Palermo. Enseguida nos impresionaron sus bizarros desayunos, que ofrecían combinaciones pantagruélicas de pancakes con cupcakes, medialunas con tostadas, y huevos revueltos con muffins y tostadas con queso y dulce de leche. Sonaba mal, ya sé. Pero parece que yo no aprendo, así que pedí uno de pancakes y ella uno de yogur con granola y carrot cake.
El domingo me encontré con una amiga para tomar el té. Siempre tratamos de ir a lugares nuevos y probar un poco de todo, primero porque nos gusta y segundo, para recomendarles a ustedes. En este caso, fuimos a Helena Resto Bar (Nicaragua 4816), un espacio nuevo en Palermo que reedita el mismo formato que tan exitoso le resultó a otros veinte negocios como Oui Oui, Le blé, A nos Amours, y un largo etcétera. Repetido hasta el infinito, pero a veces bueno.
El sábado a la noche fuimos con una pareja de amigos al cine, y como nos quedaba sólo una hora para cenar algo rápido fuimos al patio de comidas del Alto Palermo. Enseguida todos enfilamos para Sensu (la casa de teppan y sushi) porque comparado con el resto parecía lo más sano y decente del piso. Grave error. Porque para cenar 16 piezas de sushi cada uno (una cantidad entre escasa y moderada, teníamos que gastar $376. Sí, así como leen. Casi 400 pesos por una bandejita de fast food, con coca cola de máquina, cubiertos descartables, mesas sucias, que no incluía postre ni café ¡Ni salsa de soja extra!
¡Así que arriba las manos, todos piolas y calladitos, pongan las billeteras sobre la mesa, que acá llegó Sensu! (más…)











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