Como ya les conté en otras oportunidades, los fines de semana con mi marido vamos al teatro y a comer afuera. Esta vez fuimos a ver una obra en el Abasto (todas las salas nuevas del circuito off están en esa zona, que no es la mejor para cenar) y por proximidad (¿probaron el app de Guía Oleo para iphone que te muestra qué restaurantes están cerca?) fuimos a conocer uno de los primeros bodegones peruanos que hubo por el barrio, Chabuca Granda.

El ambiente, voy a decirlo sin anestesia, está cinco puntos por debajo de feo. Y no se imaginen feo pintoresco. Esto no es como cuando los palermitanos cool van a Club Eros a comer milanesa o cuando van a un pop up restaurante en Barracas. Chabuca Granda es feo en serio: feo de caños de aire acondicionado al aire, de pared con humedad, de cajera haciéndote la cuenta con aureolas de sudor en la musculosa. Feo depresión. Yo me hubiese ido corriendo apenas entramos pero mi marido vio 20 puntos en Guía Oleo y quiso darle una oportunidad.


Pedimos limonada y maíz cancha para esperar la comida, y la verdad es que estuvieron muy ricas las dos cosas. Después mi marido siguió con un ceviche mixto y yo un arroz chaufa con mariscos, que vinieron rapidísimo. Los platos son enormes (a diferencia de Contigo Perú o Primavera Trujillana, acá los platos son para compartir, pero la cuenta final está en el mismo rango de precios) pero están llenos de papas y arroz de mala calidad. Además, la presentación es horrenda: vienen todos revueltos, como si un camión con acoplado hubiese descargado la comida sobre la mesa.


El ceviche era muy pero muy picante y estaba lleno pero lleno de batatas mal cocidas para agrandar la porción. Los mariscos eran bien berretas: pequeños y con la típica textura gomosa y olor intenso del marisco que entró y salió del freezer. No estaban podridos ni mucho menos, ojo, pero mordías un calamar y no tenía esa resistencia típica del marisco fresco, sino que era gomoso y había que estirarlo un poco. Además, (esto ya es increíble) el ceviche tenía kani kama, una berretada que yo no vi ni en restaurantes peruanos de medio pelo. ¡Kani kama, chicos, la salchicha del mar!


Mi arroz chaufa con mariscos era sabroso pero había que sacarle todo porque tenía mariscos congelados y KANI KAMA CALIENTE. Si alguien comió alguna vez kani kama caliente me va a entender: es algo más allá de la fealdad, es una goma con gusto a pescado falso muy pero muy desagradable.

No sé qué decirles. ¿Es barato? sí, debe salir $60-$65 por persona. ¿Es rápido? sí. ¿La atención es buena? sí. Pero me parece que el cliente promedio de Chabuca va a buscar precio y cantidad. Lo que más sale de la cocina son los platos más baratos, como pollito a las brasas o arroz chaufa con carne o pollo (que sale $40 y es tan grande que alcanza para dos) lo que hace que el pescado tenga poca rotación y no sea fresco. De hecho, si leen bien, todos los que lo recomiendan en Oleo destacan las porciones son grandes, como si fuera difícil ser abundante llenando todo de arroz y papas. Yo, personalmente, siempre prefiero calidad en vez de cantidad (¿No es mejor porciones mucho más chicas pero de algo rico y fresco?), pero si lo tuyo es no gastar más de cincuenta pesos en salir a cenar y llenarte hasta darte vuelta la glotis, este lugar te va a encantar. De otra forma, hacele caso a mi primer instinto y salí corriendo.

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