Es normal volver de Estados Unidos con nostalgia de bagels. Una de las cosas más ricas que ofrece NY es poder pedir un café y un bagel tostado “with everything” y cream cheese muy digno en casi cualquier deli. Ustedes me dirán que es un pan y que no tiene nada especial, pero cuando está bien hecho, sí es sabroso y diferente. Para empezar, es una masa cocida dos veces: se hierve y luego se hornea. Eso hace que por afuera sea lisa y crocante y por adentro pesadita y húmeda. Y para terminar, por su forma tiene más superficie de corteza crocante que una tostada.

En Argentina es muy fácil encontrarlos en delis de Palermo pero para comer en el lugar, no para llevar por docena. Si lo que quieren es tener algunos en el freezer para hacer sandwiches o desayunar, lo mejor que encontré fue Quierobagel.com, que los entrega frizados a domicilio y tiene bastantes sabores. Son mas bien gorditos y migosos y el sabor y la textura son bastante fieles a los americanos. Solo hay que meterlos en el hornito eléctrico o tostadora un rato para terminar de dorar (imprescindible para que estén crocantes) y listo. Lo único malo es que en el freezer se les salen bastante las semillas, ojalá estuvieran más pegaditas.

Arrancan en $50 la docena los comunes (con sésamo, amapola, ajo, cebolla, etc), o los saborizados (de arándanos, frutilla, con chips de chocolate, canela y pasas, ajo, aceitunas, jalapeños) y llegan a $80 los muy gourmets como saborizados con aceite de trufas.  También hay una versión más liviana de salvado, con zanahoria o avena que aún no probé y me debo. Muy recomendados.