La semana pasada fuimos a comer con una amiga y su sobrina, que es americana y estaba de paso por Buenos Aires y caímos (un poco por apuro, otro poco porque siempre tomamos buen café) en Las Cortaderas (Báez 444) de Las Cañitas. Desgraciadamente, las fotos que quedaron en mi nuevo iphone y las perdí al restaurarlo, pero igual les quiero hacer una pequeña reseña, que trasciende la experiencia de comer como el culo y se posiciona en otro nivel, uno todavía mucho más bajo: el de ni siquiera poder comer lo que sirven.

Para empezar con las cosas buenas: el salón las Cortaderas es lindo, tradicional, cálido, con mucho aspecto de restaurante de Pinamar. Habíamos tomado café algunas veces y la pastelería es bastante buena. El menú de noche, sin embargo, es aburrido y algo noventoso, además de ser caro ( un plato de tallarines con salsa rosa está sesenta pesos y uno de carne, llega a ochenta sin problemas).  Quizás sea porque tienen descuento con Megatlón, Club La Nación, Citibank y otra media docena de tarjetas.


Mi amiga y yo pedimos unas entrañas con papas rotas ($76 cada plato) y su sobrina un lomo con papas a la crema ($85). Tardaron una hora y media en traerlos. No exagero. Eran las once de la noche y no habíamos comido.  Cuando por fin llegó, la entraña estaba pasada de cocción y dura. Cuando la probamos, además, tenía ese gusto pastoso y rancio, de la carne que no es fresca, muy pero muy desagradable, con un olor extraño. Las papas, además, estaban quemadas y secas, como si las hubieran apurado en el horno. El lomo tenía un gusto agrio bastante feo, pero era la salsa, la carne estaba bien, aunque pasada de punto, por supuesto.

Cuando llamamos a la moza para devolverle todo, vino el dueño, que nos atendió muy enojado diciendo que se servían kilos y kilos de entraña en el local y todos estaban satisfechos. No vimos a nadie comiendo carne y cuando llegamos, los comentarios de Guía Óleo corroboraban la experiencia catastrófica.  Nos ofrecieron otra cosa del menú, pero la verdad es que después de probar esa carne, nada nos daba confianza y estábamos de malhumor, así que a las once y media de la noche, pedimos la cuenta y nos fuimos sin comer a tomar un helado. Por 2 bebidas y el lomo rancio, pagamos $143. ¿Leyeron? No comer nos salió $143. ¿No es insólito?

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