La semana pasada fui a almorzar con mi amiga Natalia a Efímero Festín y, oh, sorpresa, estaba cerrado. Después fuimos a Demuru, que queda a dos cuadras, y tampoco estaba abierto. ¿Los motivos? No sé, no era lunes, ni feriado, ni fuimos en un horario extraño. Como fuere, no tuvimos más remedio que caer en Social Paraíso (Honduras 5182), un restaurante que siempre vemos de camino, pero al que nunca habíamos ido.


La verdad es que a primera vista, la propuesta es súper linda. Me encanta ese look antiguo con twist minimalista, me gusta el nombre en castellano (odio los nombres en inglés que ponen en Palermo, odio!), me encanta el tamaño del salón, que es chico pero amplio, aireado, bien abierto. También me gusta que tengan un menú de mediodía de dos pasos por $70 y que se pueda elegir entre varios platos. Lo único que no me gustó, tengo que decirlo, fue la comida. Pequeño detalle ¿No?

Nosotras elegimos lo más liviano del menú, que es un poco más pesado que nuestro standard. De entrada, las dos pedimos una sopa de zanahoria y jengibre y de principal, un risotto de pollo y verduras. La sopa fue una desilusión: era zanahoria y jengibre licuado. Nada más. Si había un caldo, no se notaba, y le faltaba tanto “seasoning” que parecía una papilla de bebé. Miren la foto: ¡ponele una hierbita, un croutón, un poco de cariño, por favor! ¡O sal, por lo menos!


El risotto no era feo pero el arroz estaba un poco pasado de punto, tenía una suerte de queso fresco para montarlo, y el pollo y las verduras eran raras, como si fueran la base del caldo que usaron más que la vedette del plato.

La comida nos salió $100 por persona, con café y una gaseos. De más está decir que no pienso volver. No es un escándalo de malo y quizás haya tenido un día flojo, pero la verdad es que hay miles de lugares mejores para almorzar por ese dinero. Bueno, cuando están abiertos. Otro detalle ¿No?

Honduras 5182

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