Como les contaba ayer, en casa tomamos una suerte de yogur helado natural casi todos los días. Al menos durante el verano.  Para hacerlo, necesitan frutas congeladas (las que quieran), yogur natural (el Dahi o Yogs funcionan perfecto), leche descremada y edulcorante.

En una licuadora (ojo que la minipimer no tiene tanta fuerza y la pueden quemar, acá quemamos una) ponen por cada pote de yogur 1 taza y media lleno de fruta picada y súper congelada (la picamos, con cáscara y la congelamos de un día para el otro), edulcorante (¡no usen azúcar que se derrite! Si odian el edulcorante compren sucralosa) y van agregando leche mientras lo procesan. La cantidad de leche depende de cuan acuosa sea la fruta que elijan. Para empezar, pongan apenas un chorrito.

En general, nosotros siempre tenemos el freezer lleno de fruta congelada. La que mejor funciona es el durazno y las peras que pueden usar solas o mezcladas con berries.

Algunas mezclas populares son durazno y arándanos, pelón solo, frutilas solas o con durazno, pera y durazno, frambuesas, banana, moras y melón rocío de miel con berries. El durazno y la pera, al ser carnosos (los berries tienen más agua), le dan más textura y más “cremosidad” que el resto de las frutas.  El que ven en la foto es de durazno y frambuesa, por ejemplo.

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