Este verano llegó una de las cosas que más me gustan a Argentina. El yogur helado o Frozen yogurt, como es el nombre original. Hay dos marcas que ya abrieron negocios en Palermo y en Las Cañitas. Pinkfrost y Top it. Hoy fui a probar el de Pinkfrost (que es muy parecido al original, Pinkberry) a Maure y Luis María Campos (Maure 1884) mientras hacía mi caminata matutina y no está nada mal.

El sistema es, para quienes no lo conozcan, así. Una base de yogur helado (parecido a ese helado soft que usan en Mc Donalds pero hecho con yogur en vez de crema) que en este caso puede ser natural, manzana verde, frutilla, maracuyá y luego se le pueden poner toppings: frutas, salsas de frutas, cereales y frutos secos. El mediano, como el de la foto, sale $12 con tres toppings a elección, o $9 si lo quieren solo.

El yogur helado es muy bueno, la verdad. Pero los toppings no me convencieron. La gracia del original (el pinkberry que ven en la foto) es que son bien frescos y completan un producto sano, liviano, bien frutal. En Pinkfrost son todos de lata o conserva y están embebidos en un almíbar azucarado que derrite el yogur de abajo y que le da un gusto artificial que a mí no me cierra (la segunda foto). Igual voy a volver por el yogur helado, que les recomiendo efusivamente para el verano.