26.01.2017

5 lugares donde comer pulled pork sándwich

El clásico del street food norteamericano con cerdo desmechado gana terreno en Buenos Aires. Ideal para el verano, te recomendamos cinco imperdibles.


Ante la imparable marea de las hamburguesas, es bueno recordar que el universo de la comida rápida entre panes es diverso, con habitantes de gran portento y delicia. Uno de ellos es el sándwich de pulled pork, un clásico de la gastronomía popular norteamericana que tiene su raíz mexicana en el cerdo desmechado que se utiliza para preparar platos típicos como las carnitas o la cochinita pibil. 

Y en Buenos Aires, varios establecimientos gastronómicos de variada naturaleza han decidido también tomar este tipo de preparado como eje para idear emparedados ideales para disfrutar en verano junto a una cerveza o una limonada a temperatura polar. Te recomendamos 5 que no podés dejar de probar.

 

Cocido en grill Kamado en LA BIRRA BAR
Suena casi a delito ir al local que vende la mejor hamburguesa del 2016 según el blog especializado Burger Facts y no pedir una. Pero Daniel Cocchia, jefe del equipo que lleva adelante La Birra Bar, asegura que los sándwichs de cerdo desmechado son casi tan populares como las hamburguesas. Es en este punto donde entra en escena lo que eleva al producto hacia alturas especiales: el uso de un grill Kamado, de carcasa cerámica y bajo consumo de energía, que cocina el cerdo a 110 grados entre ocho y 12 horas. A eso se le suma una dulce nube de humo de ramas de cerezo o manzano, que filtra la carne y juega con pepinos agridulces, queso cheddar y una amaderada salsa barbacoa de Jack Daniels. El sándwich cuesta $140. 
Av. San Juan 4359, Boedo / T. 2055-1772

Con toque de Punt e Mes en SALVAJE BAKERY 
Para Germán Torres, el alma panadera detrás de esta recién fundada factoría de productos basados en masa madre, el vino es para bebérselo. Por eso, eligió el Punt e Mes como aderezo líquido para la cocción de la bondiola de cerdo, cuyos flecos desmechados luego ocuparán un lugar entre dos porciones de focaccia esponjada. El gramo de dulzor del aperitivo se deposita sobre la carne sumando complejidad a sus jugos, que también reciben el aporte de un horneado en compañía de zanahorias y cebollas. Respetar el habla de los productos nobles es parte de la filosofía de Salvaje, así que sólo tomate, algunas hojas verdes y una buena dosis de mostaza casera retocan la carne para un cuadro de aromas campestres y pulida rusticidad. Se disfruta a $100.
Av. Dorrego 1829, Palermo. / T. 2086-6943

 

A la cacerola y especiado en EL BANCO ROJO
Con la gorra de capitán en la cabeza de un norteamericano (Greg Harvey, nacido en Chicago), el local de San Telmo especializado en sándwiches potentes no podía eludir al pulled pork en su menú ($100). La particularidad aquí pasa por el hecho de que no hay horno ni parrilla que medien en la cocción del cerdo: se marca en la plancha para luego pasar a la cacerola, donde se cuece entre dos y tres horas recostado en un colchón de sal, pimienta, comino, pimentón y ajo. Desmenuzada por propio impulso en un enjundioso fondo de olla, jugosa y profundamente especiada, la carne se funde con la barbacoa casera que es orgullo de la casa, y se encierra entre una pared de lechuga y algunas rodajas de pepino que puntean el respiro verde. 
Bolívar 866, San Telmo / T. 4362-3177

Liviano y en bagel en FRESCO
La ensalada y el sándwich ejercen un reinado vitalicio sobre la hora de almuerzo laboral. Y la idea central de Sebastián Pertiné y Fernando Trocca, socios en este emprendimiento gastronómico, no fue desafiar ese gobierno sino prestarle disfraces para seducir con variedad. Mixturas imaginativas y visiones refinadas se sumaron a la comida rápida en Fresco para ofrecer una experiencia donde lo express no esterilice el disfrute. Asì, el pulled pork ($110) se sumó como opción configurándose sobre un bagel y alrededor de una receta que Trocca ya utilizaba en su restaurante Sucre: horneado a baja temperatura durante seis o siete horas. Amalgamada por una barbacoa suave, y acompañada con coleslaw y queso, la carne de cerdo logró así firmar un emparedado sorprendentemente liviano que se convirtió en el más vendido por el local en el último año.
Av. Julio A. Roca 761, Monserrat / T. 4342-1347

 

Ahumado en BULLS BBQ
Después de vivir en la Florida norteamericana, cocinar en un restaurante suizo frecuentado por Roger Federer y pulirse profesionalmente en Crizia a las órdenes de Gabriel Oggero, el cordobés Johnny Destefanis decidió regresar a las raíces de los fuegos y las leñas. Así nació su casa de carnes asadas en la que, sin despegarse del espíritu estadounidense que quedó guardado en su cajón de nostalgias, maneja un ahumador construido a medida cuyo bostezo caliente lanza ribs, brisket y un pulled pork cocido bajo una mezcla propia de especias y sal. El sello del humo en la carne es profundo pero no amargo (cortesía del uso de ramas de pecan) y encuentra un socio acaramelado en la salsa barbacoa casera que condimenta el sándwich, que incluye cerveza negra como ingrediente potenciador del impacto. El coleslaw, finalmente, aparece para subrayar todo con frescura y toque agrio. Pedilo a $140.
Costa Rica 4767, Palermo / T. 4834-6505

Por Natalia Torres 

 


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