13.10.2011

8 restaurantes para descubrir en la provincia de Buenos Aires

Cuáles son los restaurantes gourmet que vale la pena visitar en un plan turístico por el interior más cercano.


Son los más comentados de cada localidad. Los que se animaron a salir de la clásica parrilla para conquistar a propios y extraños con una cocina de autor más sofisticada y moderna. Tienen una historia detrás y de a poco se van convirtiendo en un imán para los foodies que buscan nuevas experiencias. Si tenés pensando hacerte una escapada, acá van ocho opciones gourmet. 

1. Gastronómade (Pila)
En una casona de 1914 restaurada, justo en la entrada a esta ciudad con aire a pueblo, se sirve una de las mejores cocinas de autor de la zona. El chef y dueño, Juan José Samberro (formado en el IAG) se instaló en 2002 en su tierra natal con una carta donde se destacan el paté casero aromatizado con naranjas, los sorrentinos de ricota, rúcula y jamón crudo ahumado, además de una cuidada selección de postres, que incluye el kurd de maracuyá con merengues de limón. Las especias y hojas verdes provienen de la quinta personal. En breve, habrá pejerrey con las recetas de Ramiro Rodríguez Pardo. El dato: si el día está lindo, sentate en el patio, a la sombra del nogal y pispealo a Juanjo mientras cocina. Queda a 215 kilómetros de Capital, pasando Chascomús, pero vale la pena el viaje.
(Mariano Moreno 356 / 02241 15 572296)
 
2. El Almacén (General Belgrano)
A 160 kilómetros de Capital, una gran colección de antigüedades típicas de los almacenes de ramos generales es su mejor carta de presentación. El espacio gourmet con sótano recreado en cava y bodega incluida del que se habla hasta en los pueblos vecinos es obra de Ricardo Buiraz, un ex intendente belgranense que rescató en 2006 este solar abandonado durante medio siglo y lo convirtió casi en un museo.  Los fines de semana se llenan de turistas y vecinos con un menú donde sobresalen el escabeche de conejo, las tablas de fiambres artesanales, el cerdo con chutney de ciruelas y el pollo ali oli con vino blanco, además de clásicos cortes a la parrilla y un tiramisú memorable. El dato: no te pierdas la centenaria caja registradora, los carteles enlozados ingleses y una mantequera de gres de 1870.
(Av.Italia y Ayacucho / (02243) 45 4352)
 
3. L´Eau Vive (Luján)
Desde hace cuatro décadas un grupo de monjas francesas sirve la mejor cocina gala fuera de Buenos Aires en este restaurante con aire ochentoso que deslumbra por una propuesta casera y abundante. Para comenzar, el clásico foie casero con cognac o la sopa de cebollas. Entre los principales pican en punta el filet de lenguado con crema y papas dauphines (bombas fritas y livianas) y el conejo con panceta y hongos. Los profiteroles con chocolate caliente son muy pedidos, así como la selección de quesos. El dinero que recaudan lo destinan a beneficencia. El dato: después de las 22, luego de cerrar el salón, una docena de religiosas salen a cantar el Ave María, costumbre que se repite todos los días.
(Constitución 2112 / 02323-421774)
 
4.  Italpast (Campana)
La calidad de la materia prima y el sabor genuino de la comida italiana ya son un clásico atractivo para cientos de porteños que no les importa hacer 70 kilómetros si el objetivo es saborear las pastas y pescados que ofrece Pedro Picciau desde hace 20 años en Campana. Este cheff amasa los fideos sólo si consigue huevos de campo. El emblema es el torteloni con manteca y tomate. Pero el pacú cocido sobre una teja al horno cada vez tiene más adeptos. Entre los postres se destacan los helados artesanales que se hacen igual que en Italia. Durante la semana abundan los empresarios locales, pero los sábados y domingos al mediodía el 99% de los clientes arriban desde Buenos Aires y countries cercanos. El dato: no te vayas del lugar sin probar el ristretto y llevarte una bolsita de amaretis.
(Dellepiane 1050 / 03489 425275)
 
5. Lo de Tere (San Andrés de Giles)
Si pensás que en plena pampa bonaerense podés comer unas ostras memorables tu próximo destino es este restaurante que desde hace 6 años lleva adelante Teresita Civerra, una especialista en pescados y mariscos formada con Alicia Berger que un buen día se cansó de Buenos Aires y enfiló para el campo, a 100 kilómetros de la Capital. Una opción ideal para entrar en clima son las tostadas de salmón ahumado, guacamole y queso brie. Para el principal, el salmón rosado con croute de semillas o el wok de spaguettis caseros, langostinos, tomate y albahaca. El salón, a pesar de estar ubicado en una casa centenaria, está ambientado con estilo moderno. El dato: en los próximos días abrirán un local de venta al público con productos propios para comer en casa.
(Rawson y San Martín / 02325 15458715)
 
6. Los girasoles (Carlos Keen)
En un pueblo turístico lleno de parrillas y bodegones se destaca la propuesta gourmet casera y sana de la Fundación Camino Abierto, una organización que apoya a chicos sin hogar. El cocinero Martiniano Molina arma el menú basado en los productos de la granja y la huerta orgánica del lugar. El almuerzo cuesta 100 pesos y se puede comenzar con una focaccia con tomates confitados, ravioles de ricota casera con borraja (una verdura muy popular en España), o una bondiola braseada durante 4 horas en horno de barro. El budín de pan es una receta de la mamá de Martiniano. Queda a 80 kilómetros de Buenos Aires, abre los fines de semana al mediodía, tienen alojamiento, venta de pan, huevos y dulces. El dato: el lugar es inmenso, con capacidad para 400 personas, pero si te gusta la tranquilidad, pedí una mesa en el muelle que da al lago interno.
(Julio A Roca, entre 18 y 20 / 02323 495041)
 
7. Chizza (Los Cardales)
El bordó intenso de esta casona de 1920 se destaca entre la simpleza del pueblo. Pero es la cocina mediterránea y personal del chef y propietario, Franco Malacisa, la verdadera estrella de este restó. Los langostinos jumbo en tempura con salsa dulce de chiles y el chivito al horno de barro con un puré de papas son lo más destacado de la carta, sumado a las pastas caseras y la famosa degustación de helados, que incluye sabores poco comunes, como queso y batata. El dato: tienen una cava con 1900 botellas de 180 etiquetas, seleccionadas por la mujer de Franco, sommelier y a cargo de la gestión del lugar. Abre todos los días, pero lo mejor es reservar antes de emprender el viaje, que será de más o menos una hora desde Capital.
(Alsina 120 / 02322-492197)
 
8. El Candil (Lobos)
Es desde hace dos décadas el restó más elegante de esta ciudad de la zona oeste y el elegido por los sibaritas a los que les llegó el dato gracias al boca a boca. El salón comedor está ambientado en un estilo clásico señorial por Leandro Maglione, el dueño del lugar. Hay óleos de firma, jarrones, boisserie y una salamandra. De la carta, son célebres las vieiras gratinadas con parmesano, el novillo en salsa de hongos y la copa helada de café, aunque también son muy pedidas las pastas caseras con mariscos. Para los días lindos, es ideal reservar una mesa en el patio interno. Una comida cuesta en promedio los 120 pesos. El dato: cualquier día de la semana hay salmón, chernia, abadejo y trucha frescos, un lujo que pocos restó pueden ofrecer.
(Irigoyen y Ruta 205 / 02227 424721)

Por Javier Verón

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