25.09.2015

9 infusiones originales que no podés dejar de probar

Elaboradas a partir de granos y frutas disecadas, las hebras se diversifican en marcas y variedades que van más allá del té. En esta nota, nuestras recomendadas.


Con la globalización del gusto, recién ahora uno viene a advertir que los japoneses suelen dejar las infusiones de hierbas y frutas dentro del agua, en la taza. Que Occidente, a través del imperio británico, toma por té solo a las hebras “negras”, porque hace tres siglos los indios advirtieron por error –dejándolas fermentar demasiado– que esa preparación soportaba mejor las especias, como en el chai.

¿Qué es una infusión? Es una bebida “que se obtiene de diversos frutos o hierbas aromáticas, como té, café, manzanilla, etc., introduciéndolos en agua hirviendo”, según la Real Academia Española. Viene de la voz latina infundere, que significa derramar, fundir, derretir. En aras de rastrear orígenes, otra leyenda cuenta que el emperador chino Sheng-Tun, conocedor de la herborística, descubrió las infusiones alrededor del 2700 antes de Cristo, cuando se cayeron unas hojas en su vaso con agua hervida.

Miles de años después, el boom en la Argentina de las nuevas infusiones despertó a mediados de la década pasada. Un estudio de la consultora Claves determinó que entre 2005 y 2009 el negocio de las infusiones aumentó en el país casi un 18%, aún lejos del fenómeno en Chile, que en el mismo período, según datos de Euromonitor, creció en un 48%, consumiendo 600 gramos per cápita, 200 menos que en Japón.

En fin: el mercado sudamericano de infusiones está en plena expansión y en la Argentina, más allá de la yerba mate, nuevas marcas aparecen con brebajes novedosos y con ánimos de provocar una nueva cultura bebible. He aquí una selección de las infusiones más raras que buscan espacio en las góndolas porteñas y alguna pava ardiente que las derrame, las funda o las derrita. 

Café de higo con cardamomo, de LEÓN DE PONCHO
Raymond Jones, 56 años, oriundo de Bedford, Inglaterra, dio clasesde inglés durante 14 años en La Cumbre, Córdoba. Cuando se cansó, miró la tierra y descubrió un mundo. En 2004, afincado en la misma provincia pero en San Marcos Sierra, creó León de Poncho, una empresa dedicada a las “bebidas revolucionarias”, como llama a sus infusiones hechas con mistol, chañar, algarroba e higos. “Son fuentes de alimentos desaprovechadas. El mistol es el ‘viagra del campesino’. Nosotros ponemos el valor agregado por fuera de la industria agroquímica. Por ejemplo, le compramos casa por casa a familias pobres de Cruz del Eje; un porcentaje del precio de mercado va a los productores”, dice the Lion of Bedford. Entre las seis variedades, es de un aroma embriagador el café de higo con cardamomo, que tiene pasas tostadas y molidas de Fiambalá, Catamarca. Viene en un paquete vertical muy guapo (250 gramos a $63,50), en el que asegura que la infusiónes digestiva y expectorante. Se consigue en Tierra Negra en San Isidro, o Casa China en el barrio ídem.

Sweet Flower Special, de DELHI TEA
Todo comenzó algún tiempo atrás, en una feria en Alemania, cuando Jorge Lucía y su asesor Danilo Menant entendieron que la vastedad del territorio patagónico podía seguir generando riquezas. Así, Droguería Argentina, una empresa dedicada a la elaboración de hierbas medicinales, productos naturales y suplementos dietarios, incursionó en el mundo de los tés con su marca Patagonia hace diez años. Productores e importadores de manzanilla en corte fino, en 2012 lanzaron al mercado Delhi Tea, una línea más elegante con materias primas seleccionadas. El Sweet Flower Special, a cargo del joven sommelier Max Lucía, es el “blend nacional” en hebras de la casa y muy inspirador en las tardes de un cielo púrpura. Tiene manzanilla, poleo, gingkobiloba (¡vaya!), pétalos de rosa y menta. Viene en tres presentaciones: lata con visor, bolsitas con cierre Ziploc y frascos de vidrio ($85 los 50 gramos). 

Té negro con café y semillas de cassia de Taiwán, de TEA BLENDS FOR YOU
En 2010 renunció como analista de sistemas de Accenture, recordó la herencia -su papá había trabajado en El Cafetal- y se puso a mezclar tés. Al año siguiente, Mercedes Marín y su Tea Blends for You estaban en el Mercado Sabe la Tierra, de San Fernando. Su página web (teablendsforyou.weebly.com) debería estar prohibida para neuróticos obsesivos, que jamás podrían decidirse por alguna de las coloridas pócimas de esta autodidacta. Por ejemplo, hay té oolong con flores de peonia o té verde japonés en hebras Genmaicha con arroz integral tostado. “Los invento yo. Las cascaritas de naranja las seco yo también”, dice Marín. Son 62 blends que vienen en la latas de 40 gramos o en tubos más grandes. La lata de té negro con café y semillas de cassia de Taiwán en hebras ($51) es una amigable incursión en los tés para los amantes del “oro negro”.

Guaraná, frutos rojos y jengibre, de GOLD BEGINNING
“Es la única empresa que elabora y envasa exclusivamente en Bariloche”, dice desde el frío austral Hugo Gordó, ingeniero en ejecución agrícola, uno de los dueños de esta empresa familiar fundada en 1999. Gold Beginning realiza infusiones frutales, de cuyos 17 productos ninguna utiliza té negro. La materia prima (sauco, rosa mosqueta, calafate, cassis, frambuesa) es cosechada en El Bolsón (Río Negro) o Trevelin (Chubut) y deshidratada con aire forzado –una técnica propia, según Gordó– en la sede. La infusión de guaraná, frutos rojos y jengibre es una combinación frutal, vigorizante y picantona. Viene en una cajita color salmón muy alpina de 15 saquitos ($33). “El secreto en esto es la hidratación –enseña el maestro–. Hay que dejarlos mucho tiempo en el agua para que vuelvan a tomar la humedad de un 80% –su estado casi natural– y luego emitan su sabor”.

Té blanco con lychee y hojas de verbena, de INTI ZEN
Pelito pa’la vieja: en octubre de 2002, el MBA de la Cornell University (EEUU) y ex marketing man de Burger King y Mondelez, Guillermo Casarotti, leyó una nota sobre tés en la revista JOY, dejó su trabajo, contactó a la sommelier Inés Berton y, en menos de lo que canta un gallo, fundó Inti Zen. Abnegado por marcas internacionales como Numi y Tazo, supo que “los blends, aromas y perfumes del té abarcaban más de lo que cabía en una taza”. Aquí hay una vocación de intercambio global: hablan de Inti como “sol, energía, espíritu”; de Zen, como el “silencio profundo y verdadero”. “Pretendimos juntar lo mejor de las cosechas asiáticas con los mejores frutos americanos”, dice su fundador, cuyo viaje iniciático fue a Glenburn, los jardines de té en Darjeeling, India, donde desayunaba mirando Los Himalayas. Los Inti Zen vienen en cajas de 15 saquitos ($49). El té blanco con lychee y hojas de verbena tiene una base muy suave, que en un trago ofrece notas florales y en otro, cítricas. “Frío, con ensaladas verdes –dice el chamán– queda bárbaro”.



Meditación, de HEREDIA
Originalmente, Laboratorios Heredia se dedicaba a las hierbas medicinales, pero desde 1999, cuando cambió de firma, comenzó a vislumbrar que el mercado de infusiones era expandible en función de la onda gourmet, que despuntaba. Hoy ya suman 46 productos entre infusiones monohierbas, orgánicas, “funcionales” y los tés en hebras de su línea premium, HRD. Heredia está certificada por la Organización Internacional Agropecuaria, una corporación argentina; también tiene productos kosher. “El mercado se expandió y el gastronómico se dio cuenta de que podía llenar espacios ciegos, como la tarde, con un buen té y una buena pastelería”, reconoce el director Horacio Clein que, por caso, provee a Le Pain Quotidien. Hay muchas infusiones “raras”, pero nuestra elegida es, quizás, una de las más tradicionales del mundo, oriunda de India pero difundida a lo largo y ancho del mapa: el blend Meditación, que incluye té negro, canela, jengibre, anís, clavo de olor y cardamomo, dando como resultado un logrado té chai ideal para “encontrar el equilibrio entre tu mente y tu cuerpo”, promete la marca. A $29 la caja de 20 saquitos.

África, de HIERBAS DEL OASIS
Droguería Hierbas del Oasis, más que un listado de productos, tiene vademécum. Si usted está congestionado por acción de este invierno bamboleante, hágase masajes con el aceite de Invierno, que tiene enebro y eucaliptus. Fundada en 1998, la empresa comenzó vendiendo a las dietéticas hierbas a granel. Hoy –siempre pensando en el bienestar físico– produce artículos de cosmética natural, suplementos dietarios y tinturas madres; por supuesto, siguen con sus reconocidos tés en hebras y en saquitos, yerba mate e infusiones de hierbas y especias. Entre las últimas, la mezcla África tiene melisa, tomillo, coriandro y cedrón, y se siente tan rica y saludable como cuando la cebra toma del abrevadero que se encontró en la rugida sabana. 

Rooibos, canela, limón y crocante, de CHAMANA
Se trata de tizanas. “Herbal teas”, dirían los yanquis. “Aromáticas” los colombianos y “agüitas” los chilenos. Son flores, especias, frutos y hierbas combinadas, infusiones sin teína. Chamana es la convergencia fifty-fifty de Inés Berton, perfumista especializada en cosechas de té, discípula en Nueva York de la maestra japonesa Fumiko, y Casarotti (Inti Zen). De ese modo, Chamana se sirve de insumos que son el último grito del bazar global, como el melón micro encapsulado que trae de Alemania. En el blend Abrazo, el rooibos de Sudáfrica se complementa con canela, limón y crocante (15 saquitos, $37), y recoge la innovación que supusieron las pastry notes, en este caso de lemon pie. “Cuando lo probás, es como un lemon crunch recién salido del horno –dice Casarotti–, una torta sin culpas y con cero calorías”.

LO ÚLTIMO EN TÉS NACIONALES
Con apenas diez meses de existencia, The Blenders salió al ruedo como un desprendimiento de Heredia, esta vez ofreciendo tés frutales y florales. “Tratamos de ofrecer lo mejor; podemos tener la misma calidad que en cualquier parte del mundo”, se ufana Horacio Clein, alma mater de la marca. The Blenders ya está en las tazas de La Brioche Dorée y en pastelerías Palermitanstyle como Malvón, además de Falabella, el barrio chino y las dietéticas. Por ahora, son cinco tés combinados más una mix en cajas de 15 saquitos. Sobresale el Passion Fruit Joy, que se compone de té verde Sencha, cascaritas de manzana y maracuyá ($45 es el precio sugerido).

Por Ezequiel Siddig

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