28.10.2014

Colegiales: el otro lado de Palermo

Mientras Palermo Hollywood y Soho siguen con un incesante crecimiento gastronómico, sus barrios aledaños surgen como alternativas con un perfil más relajado. Estos son algunos de los restaurantes que valen la pena, cruzando Dorrego.


Los alquileres exorbitantes, la sobreoferta en la que se pierden las buenas opciones, la imposibilidad para estacionar y la saturación propia de todo fenómeno hicieron que Palermo, como polo gastronómico, diera lugar a un proceso de expansión, o sea: que muchos nuevos proyectos no se instalen allí, sino en los alrededores. Y uno de los barrios más buscados por los emprendedores gourmet fue Colegiales.

De veredas anchas y arboladas, arquitectura de casas bajas y avenidas estratégicas, es de fácil acceso y nunca se está demasiado lejos de un supermercado o una parada de colectivo; pero, aun así, da la sensación de estar alejado de todo caos urbano. Su ubicación, lindera con Palermo, Chacarita y Belgrano, es en cierto modo una analogía de su ritmo. Cerca pero distinto, pegado pero con cadencia propia. Estos son algunos de los lugares que izan con orgullo la bandera del barrio:



LORETO GARDEN
Un indiscutido entre los delis de la zona, que reciben diariamente a jóvenes cosmopolitas con sus notebooks. Sus menús de mediodía mantienen una excelente relación precio calidad y en su carta fija, de influencia neoyorquina, se destacan los sándwiches, ensaladas y pastelería de autor, elaborados siempre con productos que los proveedores entregan en el día. Su dueño y chef, Andrés Balaciano, vivió toda su vida en la casa lindera al local. Al tener la oportunidad de remodelarla y abrir el restaurant ahí, no lo dudó. “Acá no hay trapitos, es más tranquilo y más lindo que Palermo”, explica. ¿Qué pedir? La ensalada Kabutea: de trigo candeal, calabaza asada, espinaca, rúcula, queso brie, girasol tostado, tomates cherry y vinagreta de aceto y curry ($65) o el Roger sándwich, de pechuga de pollo, guacamole, rúcula, tomates secos, Brie, Parmesano y Philadelphia en focaccia ($80).
Virrey Loreto 2912 / T. 4555-7170

COCINA SUNAE
Christina Sunae, una aventurera cocinera nacida en Carolina del Sur y criada en Filipinas, aterrizó en Buenos Aires en busca de nuevas experiencias con una valija de ropa y una arrocera. Hoy, en la planta baja de su casa, lleva adelante Cocina Sunae, uno de los restos a puertas cerradas más exitosos. “Comenzó con una cena para amigos y creció con el boca en boca y las redes sociales”, explica. “Lo que ofrecemos es cocina del sudeste asiático; son sabores que me acompañaron toda la vida. No hay muchas propuestas así en la ciudad”. El menú de cuatro pasos (con tres opciones de principales) cambia cada semana pero se mantienen las influencias y el picante, aunque puede pedirse sin él. Aparecen clásicos como los arrolladitos de papel de arroz rellenos de camarones de entrada, los langostinos salteados en tamarindo, el cerdo caramelizado, braseado en agua de coco y los diversos curries de principal y el exquisito Key Lime Pie con helado de té verde de postre. También hay opciones vegetarianas ($250 por persona con agua y té).
Rosetti y Heredia / T. 15-4870-5506

TREINTASILLAS
Un pionero del barrio que ofrece cenas a puertas cerradas y que, a fuerza de originalidad y calidad, se mantiene como una de las mejores opciones para comer en la zona. “Abrimos en 2007. En ese momento, me pedían valores disparatados por los locales en Palermo o Belgrano. Apareció esta oportunidad en Colegiales y no lo pensé dos veces”, dice Ezequiel Gallardo, chef y propietario. Lo cierto es que aún hoy un alquiler en Palermo cuesta cerca de un 40% más que uno en Colegiales y otros barrios linderos. El menú de Treinstasillas cambia todas las semanas. Solo para nombrar algunas especialidades, hay entradas como espinaca, huevo poché, pan brioche y mayonesa de berro con sal de trufa negra, y principales como cordero en cocción lenta, con crema de papa, coliflor y curry. Verdadera comida de autor ($270 por persona, con agua y café).
Freire y Federico Lacroze / T. 15-4492-7046

ALMACÉN SECRETO
Un caso ícono: comenzó hace diez años en Palermo pero, como explica María Morales Miy, una de sus dueñas, “el mismo barrio nos expulsó por lo dificultoso que se hizo: falta de estacionamiento, música a altos volúmenes y valores de los alquileres; elegimos Colegiales porque es tranquilo y no está saturado”. El lugar aporta una propuesta regional a la oferta gastronómica de la zona a precios muy accesibles. De la carta sobresale el “platito toba”: queso de cabra, escabeche de llama y papas andinas salteadas ($90), además del locro ($65), las pastas rellenas de jabalí ($115) y las hamburguesas de quinoa ($75). De postre, exquisito el quesillo de cabra con dulce de cayote, miel de caña o arrope y nueces ($50).
Gregoria Perez y Conde / T. 4554-0082

EL COCILÓN DEL CLÚ
Abierto el año pasado, se pliega a la moda de decorar con objetos reciclados y plasmar el menú en una hoja oficio. El público es  joven y relajado. Esta parrillita ofrece cortes tradicionales a buenos precios con la posibilidad de pedir media porción –correctísimos la entraña y el vacío–, acompañados de guarniciones clásicas como ensaladas y provoleta y algunas más originales como hongos grillados. También se pueden pedir pastas: recomendados los ravioles de ossobuco o los de ricota y nuez. Buena opción para almorzar los sábados o domingos en sus mesas de la vereda ($120 por persona, aproximadamente).
Conesa 1299 / T. 4553-2484

PIPÍ CUCÚ
Otro de los pioneros y una opción destacadísima para salir de a dos. Anclado en una callecita tranquila y decorado por el artista plástico Sergio de Loof, todas las noches pueden verse parejas y grupos de amigas disfrutando del ambiente rococó y de su delicada carta. “Abrimos hace seis años, buscando precios más accesibles que los de Palermo. Además, Colegiales es muy lindo y fácil para acceder”, subraya Violeta Trocca, una de sus propietarias. De entrada, impecables las mollejas crocantes en reducción de cerveza, salsa de soja y miel de caña, con rúcula y tomates asados ($126). ¿De principal? El cordero guisado con Malbec y chocolate (sí… chocolate), con cous cous y chips de batatas ($146) o el salmón rosado con vinagreta de mango ($191).
Ciudad de la Paz 557 / T. 4552-3742

BUENA BIRRA SOCIAL CLUB
Una de las novedades del barrio, que apunta a convertirse en un clásico de la noche. Para el after después de la oficina o cenar con la muchachada, abren a las 18hs y ofrecen distintas variedades de cerveza artesanal elaboradas in situ que van rotando semana a semana, en un ambiente cálido, ideal para la previa. Nacidos y criados en Colegiales, sus dueños, Ariel y María Eugenia Golia, entienden el barrio y advirtieron que faltaba una opción como esta. “El emprendimiento surgió de la combinación de tener un hobby con potencial de convertirse en un negocio interesante, combinado con tener un local en un barrio con un público acorde a nuestro producto y una nueva movida gastronómica que está surgiendo en la zona”, explica María Eugenia. Concuerdan también en que, si bien los precios de los alquileres están escalando, no son tan caros como los de Palermo. “Colegiales es un barrio agradable, joven y de gente joven, lleno de estudios y productoras: la gente que trabaja acá tiene un promedio de edad de 30 años”. Entre tantas propuestas diurnas, Buena Birra es uno de los pocos que también abre de noche. ¿Con qué acompañar las pintas ($37)? Papas con queso, panceta y champignones ($48), bruschettas con chorizo parrillero ($42), bagel de ternera a la cerveza ($55) o panchos con chucrut, cebolla caramelizada y papas ($44).
Zapiola 1353 / T. 15-6428-3457

TE ADORO GARCÍA
Un restaurant y café libre de gluten que abrió en 2008 con la intención de ofrecer una alternativa para celíacos, cuando aún no existían opciones de este tipo. “La idea es poder sentarse a tomar un café y comer un sándwich o una porción de torta sin tener que preocuparse por cómo esta hecho ni por la contaminación cruzada, que no existe, ya que solo elaboramos productos libres de gluten, con tostadora y horno exclusivos”, dice su dueña Beatriz Benain. Te Adoro es el típico barcito de esquina –pero sin TACC–, con precios acordes a los de cualquier confitería. Para almorzar, hay pizzas individuales ($50) y los platos del día ($75), que salen con panera. Para la merienda, riquísimos los alfajores ($14), porciones de torta ($34) o chipas ($21).
Teodoro García 2902 / T. 3535-0288

SE VAN A ARMENIA GRACIAS AL HUMMUS
Todos los viernes a partir de las 21 horas, el Colegio Mekhitarista abre sus puertas para brindar un banquete de comida y bailes tradicionales armenios y lectura de borra de café. ¿El objetivo? Costear el viaje a Armenia del grupo de cuarto año. Son ellos mismos los que atienden a los comensales y las familias las que preparan la comida. No se pone más típico que esto. Keppes crudos y cocidos, lejmayun, sarmá (hojas de parra rellenas de carne y arroz),  hummus, queso armenio con aceitunas o tabulé. Y exquisitos postres como baklava y deditos de novia. Se gasta $120 por persona aprox. También hay comida para llevar y ofrecen delivery tanto viernes como sábado. Queda en Virrey del Pino 3511 / T. 4552-3690.

Por Natalie Dzigicot

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