31.12.2010

De Atalaya a Carlitos: las comidas más clásicas de la costa argentina

Algunos alimentos están más allá de bien y del mal. Churros de Manolo, panqueques de Carlitos, alfajores Amalfi... estas comidas viven en el coranzoncito veraniego de todos los argentinos.


Comer en vacaciones puede ser una desgracia. En Planeta JOY ya lo dijimos. Pero también es verdad que ciertos platos — como los panqueques de Carlitos o los churros de Manolo— se ganaron para siempre el corazón de miles de turistas,  que vuelven a ellos todos los veranos, incondicionalmente, como si fueran a la Meca.

Acá, un listado de las comidas más típicas de la costa y los mejores lugares para probarlas. 

1. Los choripanes de AMA GOZUA
El parador de los hermanos vascos Ercorera adquirió dimensiones mitológicas. Y, en especial, sus tres platos emblema: los chorizos y las morcillas caseras y los lomitos de cerdo, acompañados con papas y dos huevos fritos perfectos. El negocio empezó como pizzería y a partir de 1968 devino en parrilla-bodegón. 
(Ruta 2 Km. 274, Maipú)

2. Las medialunas de LA BOSTON
Las medialunas son un clásico de la Costa. Están las famosas de Atalaya, apenas llegando a la ruta 2 y las de La Jirafa, en Pinamar, pero la que mas fanáticos reúne es La Boston, en MDQ. A 22 pesos la docena — sólo de manteca— se despachan calentitas en sus cuatro locales desde 1958.
(Buenos Aires 1927, Mar del Plata y sucursales)

3. Los churros de MANOLO
Un caso curioso: los churros de Manolo llegaron hace 80 años desde España, recalaron en Uruguay, después en Mar del Plata y llegaron hasta a Miami. Muchos dicen que son los mejores, otros que no son tan ricos como antes; de cualquier manera, a la hora del mate arrasan. Salen sin relleno o con corazón de chocolate, dulce de leche o crema pastelera. ($16 la docena de rellenos y $14 los simples).
(Boulevard Marítimo y Castelli, Mar del Plata y sucursales)

4. Los panqueques de CARLITOS
Con más de mil panqueques patentados, los locales de Carlitos Ciuffardi suman fanáticos desde los años 60. Hay dulces y salados, (aprox de $25 cada uno) y una atracción aparte son sus nombres dedicados. Está el Gran Carlos Monzón (roquefort y nuez), el híper-calórico Diego Maradona (dulce de leche, banana, chocolate y coco) y muchos ignotos (a los bañeros de la Villa, a los empleados del Banco Nación, etc).
(Av. 3 Nº 814, Villa Gesell y sucursales)

5. Los waffles de MICKEY
Ubicado en una de esas antiguas construcciones de laja y ladrillo, sirve los mejores waffles de Miramar desde los albores del peronismo (abrió en 1945). Ideal para el post-playa y el post-boliche, sus licuados y jugos también se la bancan. ¿Un ejemplo? El panquekazo, una masa abierta rellena de dulce de leche, chocolate, crema, nueces, helados y ensaladas de frutas. Bomba.
(Calle 21 Nº  686, Miramar)

6. Las tortas de LA AUSTRIACA
Con aires de cabaña suiza implantada en la Costa Argentina, La Austriaca es una de las casas de té más famosas del  Gesell. Además de ser sede anual de la tradicional Fiesta de la Salchicha y el Chucrut (en agosto), vende pastelería de tradición centroeuropea y unas 30 variedades de tortas (desde 55 a 70 pesos el kilo). El strudel de manzana, la tarta Sacher y los bretzels (o pretzels) recién horneados se llevan todos los aplausos.
(Av. 4 y Paseo 129. T/ 02255-46-6631, Villa Gesell)

7. Los panchos de PANCHO PUEBLO 
Principalmente, le debe su fama a los adolescentes que lo eligen para “bajonear” después del boliche. Abrió a fines de los ´90 con un formato quiosco en Cariló y luego inauguró sucursales en Pinamar, Mar de las Pampas y Zona Norte. Los panchos son correctos: llegan en pan artesanal y se acompañan con jamón, queso, lluvia de papas pay y salsitas a elección. Tiene más de 13 grupos de fans en Facebook, si eso significa algo.
(Boyero 1471, Cariló y sucursales)

8. Los alfajores de AMALFI
Los más fanáticos van a comprarlos directamente a la fábrica (Buenos Aires y Alameda, Villa Gesell) porque dicen que salen más “frescos”. Los Amalfi tienen con qué competirles a los mejores alfajores del país: buen chocolate semi-amargo y algunas variedades interesantes, como la de praliné o la premium de frutos rojos. Los locales —cuentan con cinco puntos de venta sólo en Gesell—evolucionaron hacia un modelo de franquicias y funcionan al mismo tiempo como heladería y cafetería.
(Buenos Aires y Alameda 122, Villa Gesell y sucursales)

9. Los chocolates de LA PINOCHA
Cuando Mar de las Pampas era un paraje sin luz eléctrica perdido en el medio del bosque y no el balneario de moda que es hoy, abría sus puertas La Pinocha. Veinte años después, es un clásico, dividido en despacho de chocolates (siempre lleno) y casa de té. Hay marmolado, mil hojas, banana split y un largo etcétera. A la tardecita, después de la playa, sale la fondue de chocolate con frutas.
(Avenida Lucero y Santa María, Mar de las Pampas)

Por Cecilia Boullosa

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