07.09.2018

Dime qué plato quieres y te diré en qué bodegón comerlo

Los bodegones se destacan por ofrecer el combo de comida rica, abundante y a precios accesibles, pero si eso tienen en común, también se diferencian por sus particularidades, como los platos estrella de cada carta. Te contamos dónde pedir rabas, puchero, fussiles y otras delicias.


Los bodegones son verdaderas reliquias de nuestra gastronomía y se mantienen estoicos a las nuevas modas, es que ofrecen la posibilidad de comer abundante, rico y a precios amigables. Y si bien ofrecen platos que no fallan, cada uno se destaca por tener un par como insignia. 

Hicimos un recorrido por diferentes barrios para descubrir nuestros recomendados, ¡a bodegonear se ha dicho! 

Rabas tamaño XL en El Puentecito

Si hablamos de bodegones centenarios no puede faltar El Puentecito, en el barrio de Barracas. La fórmula de su éxito es sencilla: platos ricos y abundantes, mística de antaño y mozos que trabajan en la casa hace más de 30 años. Abrió sus puertas en 1873, hubo una época que estaba abierto las 24 horas del día y acumula miles de anécdotas. Por nombrar algunas, Hipólito Yrigoyen dio un discurso desde una de sus ventanas para postularse como presidente; Carlos Gardel vislumbró a todos con su canto en el medio del salón y Raúl Alfonsín, quien era un fanático del lugar, fue en más de una oportunidad durante su presidencia. 

Para arrancar como se debe no pueden faltar en la mesa las rabas ($280) gigantes y súper crocantes. De la herencia española están la infalible paella ($550) con toda variedad de mariscos y su inconfundible sabor azafranado en el arroz o la cazuela de mariscos ($470). Ambas opciones son para compartir. También pica en punta la carne y la gran vedette es la tira de asado de medio metro, por supuesto, para compartir entre tres ($360). Todavía siguen firmes las ranas a la provenzal ($390) y los caracoles a la bordalesa (salsa con ajo, tomate y panceta) que cuesta $250. De las pastas les recomendamos los ravioles de pavita, borraja y nuez ($260). Para el momento del postre, encaren por el flan casero mixto ($90) y el panqueque de manzana al Rhum ($250). El puentecito, los hará sentir como en casa.

El Puentecito- Vieytes 1895- Barracas.

Tortilla española bien babé en Rotisería Miramar 

En el cruce de la Avenida San Juan con Sarandí se encuentra el bar más emblemático del barrio de San Cristóbal: Rotisería Miramar. En esa clásica esquina hubo una fábrica de sombreros, un hotel, hasta que, en 1950, se instaló un bar para quedarse. Lugar de tertulias, vermut y buen tango, aquí no hay lugar para las porciones chicas ni los platos con pocas calorías. La tradición la comenzaron tres primos-hermanos, los Ramos, y el nombre del lugar hace referencia a la ciudad balnearia que tanto cautivó a uno de ellos mientras veraneaba por la Costa argentina. 

Alberto Olmedo, quien vivía enfrente, era muy asiduo del bar y jamás dudaba en disfrutar de los platos con impronta española. Para arrancar el recorrido ibérico nada mejor que la clásica tortilla ($190). Acá juegan en las grandes ligas, porque fueron galardonados en más de una oportunidad por tener la mejor. La recomendación es pedirla bien babé, una combinación perfecta entre huevo, cebolla y chorizo colorado. El secreto: lo tiene guardado entre rejas el cocinero de siempre. La mejor compañía para la tortilla es el jamón crudo ($170) Para los fanáticos de los buñuelos de acelga como los prepara la abuela, no duden en pedirlos, son súper caseros y crocantes. 

Si están medio perdidos con la elección de los platos no duden en consultarle a Oscar González, un mozo con mucha experiencia que los sabrá aconsejar. Un caballito de batalla es el rabo de toro ($230), que viene acompañado con papas, zanahorias y pimentón. También tienen conejo a la cazadora ($330) y caracoles, uno de los pocos lugares donde aún pueden conseguirse ($220). Si quieren probar un pulpo a la gallega, abundante y súper sabroso es el lugar perfecto ($1300). Eso sí, dejen lugar para el postre, la recomendación es el flan casero o el queso brie con zapallo en almíbar. 

En la entrada aún continúa funcionando la rotisería con el spiedo que durante años fue a leña y luego se adaptó a gas. De allí salen desde pollos y bondiola de cerdo hasta jabalí. En el almacén pueden comprarse fiambres, embutidos y quesos. 

Rotisería Miramar- Av. San Juan 1999- San Cristóbal.  

Un puchero bien completo en El Globo

El Globo no se desinfla desde 1908 y es un templo para los amantes del buen puchero. El nombre está inspirado en Jorge Newbery, el famoso aeronauta, quien realizó el cruce del Río de la Plata en un globo aerostático y al ser habitué del lugar le sugirió al dueño que le ponga ese nombre en su honor. El puchero de la casa es un imperdible en épocas de bajas temperaturas. Si vas con grandes grupos de familia o amigos la recomendación es pedir la porción “Gran puchero” ($1290) que rinde para 4 o 5 personas. Una bandeja con verduras de distintas variedades: zanahoria, papas, brócoli, repollo, zapallo, batata, choclo y garbanzos. Y la otra con carne vacuna, cerdo, pollo, chorizo, morcilla y panceta. Como adicional se pueden agregar chorizo Candelario, morcilla Asturiana y osobuco. Entre otros ingredientes. 

 

La carne también es sabrosa y por sobre todas las cosas abundante. La parrillada ($800), sugerida para dos personas, tranquilamente puede funcionar para tres. Trae de todo: entraña, matambre, tira de asado, cerdo y pollo. Además de achuras morcilla, chorizo, riñón y molleja. De acompañamiento: papas a la española. Por supuesto, hay pescados, minutas y pastas. Para el momento del postre, no duden en pedirse la mítica “Copa Globo” con ensalada de frutas, helado de crema americana, frutillas, crema y obleas ($180). 

El lugar aún guarda detalles de la decoración original, como las puertas cancel, el mueble de madera que cubre la pared detrás de la barra, algunos vitreauxs y el nombre del restaurante inscripto en letras de bronce sobre el granito del piso, en la entrada de la esquina. Con tradición centenaria, "El Globo" nunca falla. 

El Globo-Av. Hipólito Yrigoyen 1199- Monserrat.

Los mejores fussiles italianos en Spiagge di Napoli 

Spiagge di Napoli, playas de Nápoles, está en el mismo lugar hace 92 años. En el clásico bodegón del barrio de Boedo se come rico y abundante. Por eso, hay noches en las que se hacen largas colas para esperar una mesa. La tradición la comenzó el italiano Juan Ranieri, en 1926, y desde entonces las mismas recetas pasaron de generación en generación. La especialidad de la casa son las pastas casera, una de las estrellas son los fussiles. Para las salsas: la Scarparo ($160) (tuco, pesto, crema y jamón) o la de la casa, mejor conocida como “Príncipe de Nápoles” ($160), con tuco, jamón y queso gratinado al horno. Para los amantes de la pasta rellena, se recomiendan los sorrentinos de mozzarella y jamón con salsa Putanesca ($170) , que la preparan con ají putaparió, tuco, anchoa y aceitunas negras. Tienen tamaño XL. 

 

Un dato: los tagliatelle, spaghettis y fussiles se pueden pedir por kilo (con 1 kilo comen ocho personas). Aquí no escatiman en las porciones ni en el queso rallado.  “Cuando mi bisabuelo abrió el restaurante había solamente cuatro o cinco opciones de pastas, con el tiempo fuimos sumando nuevas. Hace 15 años aproximadamente que ganamos fama por nuestros fussiles”, cuenta Javier Méndez, quien está al frente del negocio junto a su tío. 

Las rabas ($240) también son muy solicitadas al igual que la milanesa napolitana ($180). Para coronar la comida, nada mejor que un tiramisú súper casero ($150). Otro imperdible es el postre de "La Nonna" ($180) que tiene una base de dulce de leche, postre de vainilla, postre de chocolate, vainillas, queso mascarpone y chocolate rallado. Los mozos y los cocineros son los de siempre, en Spiagge son todos como una gran familia. 

Spiagge di Napoli-Av. Independencia 3527- Boedo

Mega picada con muchos platitos en Café de García 

Café de García es un templo para los amantes del billar y las antigüedades. El clásico de Devoto es una parada obligada para todos los que quieran sorprenderse con las reliquias de antaño: pingüinos de colección, medallas y todo tipo de chucherías de otra época. La mayoría de los objetos cuelgan en las paredes como decoración se los regalaron los clientes de siempre, por eso sus dueños dicen que el lugar es una especie de familia. El bodegón está abierto desde 1927 y fue testigo de los cambios de época. Antes había cola para jugar al billar, ahora las dos mesas esperan ansiosas que regresen los fanáticos. 

Si bien tienen minutas, como la infalible milanesa napolitana y las pastas caseras (ravioles, canelos y sorrentinos), la "Gran picada" es la que supo ganarse la fama y la que despierta suspiros. El nombre está bien puesto, porque es de lo más abundante. Hay platitos de todos los tamaños y colores. Incluye tarteletas de Roquefort, empanada de carne de copetín, croqueta de verdura, buñuelo de pescado, pionono relleno, mini pascualina, berenjenas en escabeche, strudel de verdura, morrones a la parrilla, aceitunas, pickles, porotos de Pallares, albondiguitas y vitel toné. También incluye cazuela de calamares, salchichas acarameladas, papas fritas, fiambres surtidos y pescado al escabeche. Para el cierre: un postre a elección, nuestro favorito es el flan. La picada, más el postro y una copita de espumante, cuestan $400 por persona (La bebida es aparte). 

Un dato clave, la mega picada la sirven de jueves a domingos, pero si se llama con un día de anticipación te la preparan cualquier día de la semana. 

Café de García- Sanabria 3302- Villa Devoto 

Un asado sabroso en el medio de un conventillo del 1900 en el Gran Paraíso

A metros del pintoresco Caminito se encuentra el Gran Paraíso, un bodegón que resume a la perfección los colores y tradiciones del barrio de La Boca. El lugar conserva la estética de los conventillos del 1900 y según cuenta la historia en una de las casas, que aún puede visitarse, vivieron inmigrantes genoveses; realmente vale la pena hacerse todo el recorrido por los diferentes ambientes del conventillo. 

Después de la visita turística es momento de encarar la comida. La estrella de la casa es la carne. De la enorme parrilla, a la vista del comensal, hay opciones de lo más variadas. Para empezar: empanada de carne ($35) y una provoleta clásica ($130). Para el plato fuerte la recomendación es pedir la parrillada para dos personas, “Solo carne”, que viene con chorizo, lomo, bife de chorizo, asado y vacío ($730). Mientras disfrutamos de un tango de fondo llega el momento del postre. Nunca fallan las manzanas al Malbec ($60) o el clásico vigilante de dulce de membrillo, dulce de batatas, queso Pategrás y nueces crocantes ($60). Si el día está lindo lo ideal es sentarse en las mesas de afuera, disfrutar del sol y los colores de La Boca. 

El Gran paraíso- Caminito, 1167 - La Boca.

Por Agustina Canaparo.

 

 


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