04.04.2015

El podio de los aderezos: los mejores frascos para tu alacena

Un toque de picante, un poco de queso cremoso y consistente, una dosis de especias. La diferencia entre un plato sabroso y uno irrelevante la encontrás hoy en la góndola.


Hace rato que existe una buena diversidad de productos en el reino de los aderezos y de las salsas que majestuosamente potencian un sándwich, refinan una ensalada, arreglan un mal corte de carne o mejoran el sabor de uno bueno. Del trío estable mayonesa-kétchup-mostaza pasamos a variantes que los evocan, sí, pero tienen otros ribetes, ingredientes novedosos, ausencia de sabor estándar. Aquí una selección de diez opciones envasadas que concentran el placer del acompañamiento y se prestan para la experimentación culinaria. 

La barbacoa de ARYTZA 
De tradición estadounidense, la salsa barbacoa se instaló en Buenos Aires junto al boom de las ribs. El nombre de esta salsa deriva, claro, del concepto de barbecue (el asado yanqui) y tiene como objetivo principal realzar los sabores ahumados de la cocción a las brasas. Con registros que acusan más de 500 años de historia, las recetas han ido variando. La de Arytza es a base de tomates, vinagre, hongos secos y especias como pimentón dulce, mostaza, curry y orégano. Tiene la virtud de quedar bien tanto en caliente (para pintar un pechito de cerdo, por ejemplo), como en frío: probá un dip, sumando queso crema y cebolla de verdeo. Para sándwiches, combina bárbaro con la criolla de la misma marca, para argentinizar la cuestión. Como plus, Aryzta también tiene memorables currys y un buen aderezo griego. Se consiguen en tiendas deli, Falabella y en el Barrio Chino, a $45 el frasco. 



Las honey mustards de SOZ
La góndola de mostazas viene en franca expansión y de todo lo conocido hasta ahora, estos ejemplares de SOZ son los más originales: opciones sweet-spicy para los amantes de ese toque picante que se siente pero no encandila. Ambas con base de mostaza con miel (que la marca comercializa también sin agregados), hay de wasabi o jalapeños. La primera, de inspiración asiática, incluye también un toque de salsa de soja y el sabor especial se lo otorga un polvo de rábano picante que, en rigor de verdad, no lo es tanto como suena. Va muy bien con pescados blancos. La opción jalapeños, de tradición mexicana, sí es fuerte. Acompaña bien los nachos, los sándwiches con pollo y las ensaladas verdes. Las encontrás en hipermercados como Jumbo y locales de delicatessen a unos 40 pesos. 

El Cheddar de TAU DELTA 
En la Argentina hay muchos adeptos al cheddar, pero hasta hace poco no era sencillo complacerlos. Tal vez elegían la opción que ofrece la marca Finlandia, que funciona bien (previo ablande con leche a baño maría) para los Mac&Cheese, el tradicional plato norteamericano de pastas gratinadas. Pero de la mano de Tau Delta llegó la variante superadora para la hora de las tortillas de maíz (de las que cada vez, por suerte, se consiguen más opciones: buscá las Macritas y la marca Totopos). Simplemente hay que servirla y empezar a comer: tiene la consistencia justa para untar, sabor con carácter y muy persistente. También queda bien con papas fritas y demás exponentes de la llamada fast-food. A $36 en supermercados. 

El hummus y el babaganoush de SAARA
Dos fijas de la picada veggie, dos pilares del picoteo en la cocina árabe y judía: la pasta de garbanzos y la de berenjenas, usualmente preparadas con ahínco en el hogar o reservadas a los restaurantes de las colectividades, hoy se consiguen envasadas. Estos ejemplares de Saara con los ingredientes básicos, berenjenas y garbanzos, más un toque de tahine (pasta de sésamo) enfrascan la esencia y requieren, al momento de servir, un toque personal, un upload que solo será genuino el minuto previo a hincar el tenedor. En el caso del hummus, habrá que potenciarlo con un buen oliva, pimienta y pimentón (podés usar el ahumado). Al babaganoush le basta con unos hilitos de oliva, aunque vale probar, si es temporada, sumarle unas pepitas de granada (solo para aventureros). Se sirven con pan pita y se consiguen en tiendas naturistas, dietéticas y en Buenos Aires Market, a entre 35 y 60 pesos, según el tamaño.




Las mayonesas de zanahoria o remolacha de JULIANA LÓPEZ MAY 
Todos, de tanto en tanto, preferiríamos reemplazar la mayonesa tradicional por una de vegetales. Algunos hemos probado prepararla, no siempre (casi nunca) con los mismos resultados que los que obtiene Juliana López May. Para todos aquellos sin tiempo ni maña, la cocinera ideó una línea que incluye aderezos de remolacha y de zanahoria: ricos, más que ricos, sabrosos, con sabor perdurable, ideal para sándwiches o para la picada si cortamos bastoncitos de otras verduras como apio, por ejemplo. Ambas tienen como base los vegetales, sumados a aceite de girasol, perejil, ciboulette, mostaza, ají y limón. Cuestan $60 en Falabella.

La chilli sauce (que lo parió) de NARDA LEPES 
Puede que algunos se sientan saturados de tanto escuchar hablar de ella, pero confíen en que ese prejuicio se retirará de sus vidas cuando prueben, de una buena vez, su salsa de chiles que se anuncia como muy picante y en verdad es dulce e intensa. Se trata de una preparación que incluye ajíes rojos en tiritas, en un preparado de vinagre, azúcar, ajo y sal. Va con carnes, sobre todo con el chori, y también con la provoleta. Resulta increíble también en una simple ensalada de papas. Recuerda a una salsa de chili dulce y de origen chino que se consigue en el barrio ídem, la Thai FlavorSweetChilli sauce, aunque Narda la mejora sumando ingredientes vegetales de nuestro menú autóctono como zanahorias ralladas y nabos. A $95 la botella, está a la venta en ferias y delis. Por pedidos se puede llamar al 4836-3458. 

 La salsa tabasco de SINALOA
Si visitaste México sabrás de sus dos acompañamientos clásicos: las misteriosas salsas “verde” y “roja”. La primera, dicen ellos, no pica tanto; la segunda sí. Y es similar a esta que presentamos. Cuenta Matías Fridman, su creador, que el emprendimiento surgió de su necesidad de comer picante y que buscó una salsa de textura líquida para diferenciarse del puré de jalapeños. El resultado es un aderezo a base de distintos chiles (rocoto o locoto, jalapeños y guindillas) que hunden en el infierno a un guacamole y queda muy pero muy bien con la pizza. De momento, se consigue solamente a través de su fanpage (Sinaloa Conservas) a $60 la presentación de 190cc, en botellita tipo petaca. 



La salsa de Roquefort de YBARRA 
Quesos para untar hay muchos, pero no siempre la calidad es la que esperamos. En el caso de esta salsa Roquefort de industria española pero materias primas francesas (los fabricantes se jactan de traer el queso desde su mismísima denominación de origen), no hay desilusiones. La mezcla incluye yema de huevo y da como resultado un pasta de textura suave que tenés que probar con verduras gratinadas al horno (brócoli, por ejemplo), ensaladas (rúcula y manzanas) o quesadillas. Como dip, está listo para usar. Cuesta $60 pesos el envase de 225ml en PuntoCuc: Borges 1732, Palermo. 

El pesto de CUCINA PARADISO 
¿Solo para la pasta? No. Confirmado que el pesto va con todo. Y especialmente esta preparación del entendido Donato de Santis, que se vende al peso en su restaurante Cucina Paradiso (Castañeda 1873, Belgrano y Arévalo 1538, Palermo). Nosotros lo probamos como acompañamiento de fajitas con parmesano y hojas verdes: una delicia. Y también con distintos cortes de carne a la parrilla. Sus ingredientes: albahaca fresca, piñones, queso Grana Padano añejado, ajo, sal Maldon y aceite de oliva extra virgen. Lo elaboran dos veces por semana y lo conservan envasado al vacío (es el mismo que usan en los platos del menú). Hay que guardarlo en la heladera en un recipiente cubierto, con el agregado de 5mm de oliva para que no entre en contacto con el oxígeno. Todo un arte que cuesta $70 cada 100 gramos, pero vale cada centavo. 

El chimichurri picante de EL SEMILLERO 
Los países verdaderamente picantes, como México, se burlan constantemente de que nuestra salsa más pulenta sea el chimichurri. La gente de El Semillero pareciera haber acusado recibo de esta cuestión y catalogan a su chimi como picante, entendemos que más picante que sus hermanos. Sus ingredientes: aceite de girasol, agua, vinagre blanco, pimentón, orégano, sal, oliva, ají molido, perejil, albahaca y ajo. Nada que vaya a intimidar a un michoacano, pero un muy buen ejemplar dentro de la amplia oferta que tenemos en el país del adobo principal de los asados. El precio: 38 pesos. Se consigue online en www.merchantsofgold.com.

LA HORA DEL MANÍ
Más allá del pobre peanut butter & jelly sándwich, tan popular en Estados Unidos, existe un mundo enorme con la manteca de maní como protagonista. Este producto, de consumo reciente y poco extendido aún por estos lares, tiene la hermosa ventaja de combinar bien tanto con dulce como con salado. Para esto último, los productores y elaboradores de Mil Mantecas ofrecen en su web algunas recetas raras en nuestro menú diario como guisos y sopas africanas. Si no te interesa cocinar, acompaña muy bien el mate y las galletas de arroz (busquen en la dietética los Crakines, son finitas y crocantes, casi como un snack). Apto veganos. Apto celíacos. Se consigue en almacenes naturales. Consultar cuáles en www.mantecademani.com. A $50 la presentación de 400 gramos. 

Por Celeste Orozco / Fotos: Erika Rojas

comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresi�n, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groser�as, acusaciones sin fundamento e insultos ser�n eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dejá tus comentarios
más leidasmás comentadas