11.06.2011

Gourmet Take Away: la evolución del pebete

Cada vez hay más opciones para almorzar rico y rápido entre semana, desde quioscos de sushi hasta comidas étnicas y vegetarianas para llevar. Aquí, 8 recomendaciones.


Analía F trabaja en el piso 10 de un edificio del centro, en la sede local de una multinacional. Tiene una hora por reloj para almorzar, pero la mayoría de las veces se atrasa con algo y la hora se reduce a 40 minutos. Podría pedir delivery pero luego de pasar toda la mañana bajo la luz artificial le gusta ver el sol y estirar un poco las piernas, así que ella misma baja a buscar su comida, a pesar de que los ascensores y las veredas diminutas colapsan entre la 13 y las 14.30.  

Antes, si quería una opción rápida para llevar, la oferta era limitada: un pebete de jamón y queso o el clásico sándwich de milanesa de frescura dudosa en algún quiosco; tal vez alguna tarta en una panadería, sin muchas pretensiones. Algún plato del día en bandejita plástica para meter en el microondas. Y paremos de contar.  

Pero ahora se abrió un abanico de opciones que fueron como pasar de la edad de piedra a la modernidad en materia de almuerzos expeditivos de entre semana. Cualquier día, Analía o quien sea, puede buscar un gazpacho para llevar, una porción de rolls y makis en un quiosco de sushi, un emparedado peruano de corte gourmet con cerdo marinado y cocido a baja temperatura, un crepe hecho a la vista y relleno con vegetales confitados, queso y espinacas, un quiche de salmón…y hay mucho más. Ah, y todo por el mismo precio –e incluso menos- que un combo de McDonald’s.  

El auge del take away (o pick up) gourmet es uno de los grandes fenómenos gastronómicos de fines de 2010 y comienzos de 2011, con nuevos lugares que abrieron recientemente y otros que proyectan su inauguración para los próximos meses.

La tendencia se registra en varias modalidades. Están los restaurantes que abren ventanas a la calle para despachar rápido lo mismo que se puede comer en el salón (como Torcuato & Regina, frente a Plaza San Martín); los locales fast-good, cuya dinámica es igual a un fast food, pero en clave 100 % saludable (como Nsalad); y los “hoyos en la pared”, localcitos de no más de una veintena de metros cuadrados, pensados desde el vamos para que la gente pase, se tiente con algo y se lo lleve (como Open Kitchen, sobre la peatonal Reconquista, en Retiro).  

Además de platos saludables y sabrosos la variable clave en el microcentro es el tiempo. Luciano Lopez Fuente, propietario de Platón y Tartán, dos precursores del take away en el bajo Buenos Aires, dice que un plato no debe tardar más de ocho minutos. Con 16 años en la zona es, además, un observador de la metamorfosis en el paisaje gastronómico. “No es solo que ahora haya más lugares: es que se fueron adaptando al ritmo vertiginoso de hoy. La gente tiene cada vez menos tiempo, sea el empleado o el presidente de la empresa y si no sos rápido, dejás de ser competitivo, por más bueno y económico que sea tu producto”, sostiene.

OFF CENTRO  
Fuera de la vorágine del Microcentro, la moda del “para llevar” también hace pie. Una de las últimas tendencias son los lugares de alta gama que abren pequeñas sucursales sucedáneas –como Osaka Yuku- para los quieren comer platos como los del célebre restaurante Osaka, pero en su oficina o su casa (y mucho más barato). Dentro de este perfil de alta gama, Sipán, elegido por el gobierno peruano como el mejor restaurante de su país en la Argentina, inauguró Sipán Catering (en Uriarte y El Salvador), donde tiraditos, ceviches y demás clásicos son to go.  

En zonas como el Botánico, San Telmo o Palermo, el factor tiempo no juega tan fuerte y, en cambio, sí se privilegia que el producto sea fresco o, por algún motivo, especial. Marina Bissone, chef y dueña del deli Farinelli (Bulnes 2707), introduce un concepto interesante: el de “picnic urbano”, que les permite a los clientes combinar a su gusto las 18 “únicas” opciones del día (entre ensaladas, sopas, sándwiches), que se cocinan entre las 11 y las 14. Marina agrega otro dato particular: la mayoría de los que compran no son del barrio, sino un contingente de trabajadores móviles (periodistas freelance, diseñadores, arquitectos) que saben donde hacer un alto para buscar algo rico, almorzar y seguir su camino. Con internet, además, pueden enterarse de antemano con qué se van a encontrar porque la mayoría de estos lugares suben el menú del día a su perfil de Facebook o su página.   

Uno de los platos estrellas del take-away es el wrap (rap), con una versatilidad similar al sándwich, pero con una masa más finita y crocante. Las opciones van desde lo más tradicional a rellenos de pollo, salsa teriyaki y sésamo o hummus, y vegetales como los que venden en Marfa, un quiosco de comidas que funciona todos los mediodías, desde hace tres años, en Santa Fe al 5100.  

También en Palermo, Josefina Andrieu y su novio londinense abrieron su propio negocio (para pedir o para llevar), tributario de esta tendencia. En la esquina de Carranza y Cabrera, en un local de apenas 25 metros, Broco´s Deli tiene apenas una barra y un par de banquetas para los que quieran comer ahí. “Queremos ser una opción para el que quiera zafar de la milanesa con puré y del pebete. Un quiosco gourmet que invite a la gente a pasar, mirar y elegir lo que más la tiente. Todo está a la vista”, comenta, y afirma que además de los wraps, ensaladas y sándwiches, proponen cada día algún plato étnico fácil de transportar, un curry, una sopa tailandesa. Ningún plato sale más de 25 pesos.

OCHO SUGERIDOS

Estos son algunos de los mejores representantes de esta movida en Buenos Aires.

1. La Sanguchería Peruana
La propuesta es comida rápida peruana, con sándwiches de corte gourmet y con la firma de un chef de renombre: Roberto Grau, de Astrid & Gastón. ¿El sanguche más exitoso? El Butifarra Limeña, con porchetta cocida a 70 grados, ají panca, cebolla, cilantro y variedad de salsas, a 28 pesos.
(Tucumán 960, Retiro)

2. Platón
Es un clásico del mediodía, con una carta saludable y en su mayoría veggie. El hit son las calabazas al vapor rellenas con choclo, arvejas y queso. El servicio es rápido y efectivo y ningún plato sale más de 22 pesos (se pueden calentar ahí o llevar fríos). Para los que se quieren quedar y están solos, hay mesa comunitaria.
(Paraguay 887, Retiro)

3. Tartán
Del mismo propietario de Platón, tiene dos locales en la zona. El fuerte son las pastas y los platos con pollo, como el vegetariano, que viene con verduras asadas y mozzarella. Hay tres propuestas para cada día de la semana y rolls, ensaladas y tartas que están siempre.
(Paraguay 938 y  San Martín 620, Retiro)

4. Mood
Ubicado en pleno Palermo Hollywood, tiene un salón amplio, cocina a la vista y un gran mostrador. Entre las opciones para llevar, pican en punta las veinte variedades de sándwiches que se pueden armar con quince panificados diferentes (brioches, panes de nueces, ciabattas, pletzalej) que se hornean a diario. Van de lo más clásico hasta lo más gourmet como el de leber, zuchinis, pepinos, olivas negras con salsa picante, pimientos, aceitunas y albahaca ($32).
(Fitz Roy 1951, Palermo Hollywood)

5. Mineral
Lo primero que se ve al entrar es la gran crepera, donde se elaboran opciones dulces y saladas con recetas del abuelo del dueño, un francés residente en Buenos Aires. Son rápidos y todo lo que sale es bueno: sándwiches nórdicos, ensaladas thai y noruegas (entre 26 y 34 pesos). Usan ingredientes no tan frecuentes en la zona como leche de coco, jengibre, maníes y perejil chino.
(Reconquista 757, Microcentro)

6. Osaka Yuku

El hermanito menor de Osaka es todo un éxito. Tiene “packs” para el mediodía que incluyen bebida, tapas, woks y ensaladas (según la opción) y que salen en packaging de diseño. Los precios son algo más elevados que otros take away (De 58 a 94 pesos), pero la calidad es top-notch. Todos los tiraditos, un clásico de Osaka, como el que viene con mango, pueden pedirse por media porción.
(Costa Rica 5511, Palermo Hollywood)

7. Sentio Almacén de Comidas

Es una cocina que prepara panadería y pastelería para hoteles y otros restaurantes y que poco a poco fue abriendo sus puertas para los vecinos que se tentaban con los aromas. Ubicado en una esquina apacible de Colegiales, su hit son los bagels, el sándwich de pollo y pan casero y, en lo dulce, los muffins (impecable el de arándanos y yogur natural para llevarse de postre). Su chef es Mariela Koon, que pasó como cocinera por Utilísima y Canal 7.  
(Charlone esq. Jorge Newbery, Colegiales)
 
8. Sushi Roll
Importó el concepto de “quiosco de sushi” y funciona en dos locales de la zona de Tribunales. Ambiente net y cartelería estridente, abrió en noviembre y tiene promociones especiales, happy hours y buen surtido de combinados.
(Corrientes 1833 y Paraná esq Viamonte, Tribunales)

Por Cecilia Boullosa

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