15.02.2018

Las arepas copan la ciudad (y recomendamos cuatro lugares para probarlas)

La gastronomía local vive un boom venezolano, y no nos referimos a la cantidad de camareros con tonada caribeña, sino a su plato insignia: las arepas. En esta nota, todo sobre el nuevo manjar que deleita a los foodies.


El mapa gastronómico de Buenos Aires se tiñe con los colores venezolanos para darle la bienvenida a las arepas, el plato insignia de Venezuela. 

A las brasas o a la plancha, gruesas o más bien finitas, rellenas o no, hay muchísimas variantes para probar y te recomendamos cuatro lugares donde hacerlo. 

Caracas Bar

“El venezolano siempre viene con una arepa bajo el brazo”, dice, sentado a la barra de Caracas Bar, Félix Ovalles, uno de los responsables del lugar. Ahí, donde alguna vez estuvo Mundo Bizarro, hace ocho años Félix tomó la posta con la comida cotidiana de Venezuela y cocktails en los que, por supuesto, no falta el ron. 

Un bar con música del caribe que permite hablar sin necesidad de gritar, luz tenue y una carta que apunta a las arepas (hechas con harina cruda de maíz) y otras especialidades venezolanas para picotear.

Finas, tostadas y crocantes, hay once variedades de arepas para probar. Están las tradicionales, como la de carne mechada -con corte de tapa de asado o vacío- bien tiernas ($120), o la de pollo desmenuzado con palta y mayonesa, que acá en Caracas Bar y cualquier otro lugar se la conoce como Reina pepiada ($120). 

Pero también se puede pedir la arepa de pernil de cerdo ($120), con una cocción de entre seis y ocho horas, o las veggie, como la Veggie dominó, con porotos negros y queso blanco ($120). El Negron, un trago variante del clásico Negroni, con ron e infusión de canela y naranja ($150) o, en su defecto, un Guarapita -con ron y ananá- más dulce y menos fuerte, son buenos acompañantes de la comida. 

Otra media docena de cocktails caribeños, más allá de los clásicos, también cumplen su cometido, con el ron como ingrediente omnipresente,

La idea, explican, no es llenar al comensal con una sola arepa, así que una sugerencia es pedirle a los camareros una tabla de arepas para picar y, por qué no, sumar algunos tequeños (bocaditos de masa hojaldrada rellenos de queso) que son la segunda comida más deliciosa de Caracas Bar. 

Guatemala 4802, Palermo.
T. 4776-8704

Guaica Bar

Durante la semana, Guaica es la alternativa rápida y saludable de decenas de oficinistas que escapan de los menúes repetidos que suelen ofrecerse por el microcentro. 

Los fines de semana, en cambio, es un punto de parada de venezolanos, colombianos y personas de distintos países que se acercan a probar una extensa variedad de arepas preparadas por su chef, Javier León. 

En un local ubicado en el subsuelo de la galería Jardín, la propuesta pasa por desconectar un rato: en una pantalla hay videos de naturaleza, música ambiental y hasta preparan un refrescante té frío de Hibiscus, también conocido como flor de Jamaica. 

 

Javier de León explica que las arepas son un mix de Harina P.A.N. (la marca venezolana de harina de maíz precocida) y maíz natural, que primero se hacen a la plancha y luego, antes de ser servidas, adquieren su crocante con un toque de horno. El resultado es una arepa ancha y redonda y, luego, bien rellena. Una es la de asado negro, hecha con cuadrada de ternera  a la cerveza ($125). Otra corresponde al emblema de Venezuela: la arepa Pabellón ($160), muy abundante, con porotos negros, carne mechada, plátano, queso y palta: un verdadero tanque de la gastronomía venezolana. Se les puede agregar una salsa tártara casera o una salsa picante de esas que realmente prenden fuego la boca, ambas opciones están siempre sobre la mesa. 

También hay otras arepas, más raras, como la de ceviche de palmitos o la de huevos revueltos, llamada Perico ($125). “Lo que nos late, o nos da corazón, lo tiramos a la venta”, dice de León, siempre en busca de nuevos sabores. 

Un dato a tener en cuenta es que Guaica es un buen lugar para tomar rones venezolanos que, por las políticas internas del país productor, no son fáciles de conseguir en el extranjero. 

Florida 537, Microcentro.
T. 4328-1872

Panachef

La plancha con la que comenzó a hacer arepas el chef David Flores luce colgada en una de las paredes de su local. Después de pasar por Osaka, Paru y el Hotel Intercontinental, septiembre de 2014 fue el mes en el que este cocinero venezolano decidió hacer su propio camino. Panachef, sin embargo, empezó con hamburguesas y otros sándwiches. Fueron los clientes del lugar quienes empujaron a Flores a incluir las arepas.

La pizarra de Panachef exhibe seis variedades de arepas, todas ellas grandes y crocantes. Están las tradicionales, aquellas que no pueden faltar para un venezolano, como la de pollo, palta, verdeo y queso un poco derretido ($180), o la de carne mechada con queso amarillo ($140). Pero también hay menos comunes: la Americana, que imita el desayuno estadounidense y se rellena con panceta, huevo y queso ($140). La arepa de la casa, la Panachef, supera ampliamente el tamaño de una boca y, como si se tratara de una hamburguesa, hay que tomarla con ambas manos. Queso en abundancia, tomate en rodajas, y cerdo cortado en cubos son sus ingredientes ($140). 

Para agregarle a las arepas hay una mayonesa de ajo exquisita, y barbacoa. No faltan, claro está, los tequeños y otras preparaciones de la cocina venezolana, como las cachapas, una especie de panqueque hecho de choclo. 

Sánchez de Bustamante 1470, Recoleta.
T. 4961-3782

Miss Venezuela

“Nada gourmet”. Así describe Yesire Carrillo, dueña de Miss Venezuela, lo que aparece en un menú en donde, según cuenta, están las recetas de arepas tal como se pueden encontrar en las calles de su país, sin giros sofisticados: la arepa tal como se come desde siempre en Venezuela. 

Las arepas son caseras, hechas con Harina P.A.N. y, lo más importante, son sabrosas. El lugar es pequeño y la decoración no es pretenciosa: mesas altas con banquetas, algunas fotos de lugares del mundo en las paredes y cocina a la vista. 

 

Como en el nombre del restaurante, el “Miss” encabeza cada variedad de arepa: Miss perico, es la de revuelto de huevos, cebollas, tomates y queso ($95) y la clásica Miss Reina Pepiada ($100) se sirve de manera tradicional: arepa caliente, y el relleno de pollo desmechado, palta y mayonesa, todo frío, como si se tratara de una ensalada. Una buena opción es la Venezuela, que se puede armar a gusto de cada comensal con hasta cuatro ingredientes  ($110).  Además, hay otras diez arepas distintas e, incluso, se puede comprar la Viuda ($25), que es, ni más ni menos, que la arepa sin relleno. 

Los tequeños son la otra parte que se distingue del menú, porque además de los de queso, también hay de queso y jamón y… ¡de chocolate! En los próximos días, Miss Venezuela abre su primera franquicia, en Paternal, así que habrá que estar atentos. 

Bonpland 1509, Palermo.
T. 4776-3087

Por Nicolás de la Barrera.


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