16.03.2011

Las franquicias que el tiempo se llevó y todos quieren volver a ver

Hay restaurantes que formaron parte de nuestra infancia y quedaron grabados en nuestra memoria. ¿Qué darías a cambio de un Mobur?


Algunos momentos de la infancia no se olvidan jamás. Y los restaurantes que más nos gustaban de chicos tienen un lugar especial en nuestro corazoncito retro. Tal vez sus platos no eran deliciosos, ni sofisticados, pero nos traen buenos recuerdos.

Estos son 6 de los lugares que la gente más extraña.

1. Pumper Nic
Clásico de clásicos. ¿Quién no recuerda las Frenys o el Mobur, y el logo del hipopótamo verde? La cadena nació en 1974, creció rápidamente y llegó a tener más de 70 sucursales. La debacle comenzó con el desembarco de McDonald’s (en 1986) y Burger King (en 1989). El  acta de defunción llegó en 1999, cuando cerró su último local. Hoy, blogs, foros y redes sociales piden a gritos su regreso. Sólo su página de Facebook tiene 19.000 fans.

2. Chéburger
Fue la cadena pionera del fast food en el país. Nació en 1965 con un local en Florida y Sarmiento (el primero de tres) replicando la estética y la propuesta gastronómica de McDonald’s, desconocido por estos lares en aquella época. Sus hamburguesas y batidos de crema conquistaron el paladar de los porteños y hasta quedaron inmortalizadas en el cuento de Dolina “Conviértase en un señor modernísimo”. Pero Chéburger perdió en la carrera con otras cadenas de comida rápida, y cerró en 1986. Es recordada en blogs, foros y redes sociales.

3. La Lecherísima
Fue el primer “bar lácteo” del país. Allí se servía una leche merengada y unos waffles con helado que todavía hacen suspirar. Por el parecido de su nombre con el de la marca La Serenísima, muchos creían que se trataba de un emprendimiento de esa firma, pero en realidad pertenecía a un chofer de la empresa a quien se le permitió usar ese nombre a cambio de la compra de productos. Tiene fans por todos los lugares donde pasó (algunos hasta son capaces comprar el menú enmarcado que se vende en Mercado Libre). En algún momento poco preciso de los años ochenta, desapareció, dejando a miles de niños sin sus licuados de banana.

4. Fuddruckers
Originario de EEUU, hizo pie en Argentina en 1988 con su primer local en Santa Fe y Agüero, en Barrio Norte. Llegó a tener varias sucursales (dos en Martínez, una en Salguero, otra en la Rural y hasta en Pinamar) y devotos seguidores de sus hamburguesas, que las armaban a su gusto y hasta elegían el punto de cocción. Pero unos años más tarde bajó la calidad del producto y perdió la fidelidad del público.

5. Dunkin’ Donuts
Si bien este no es propiamente un restaurante sino una cadena, el reclamo popular por su vuelta es realmente grande. Sólo en Facebook, por ejemplo, se han creado 13 grupos distintos bregando por la causa. Desembarcó en el país en 1994 y llegó a abrir 10 locales. Pero sus rosquillas no sedujeron a todos los paladares argentos por igual, y hacia 1998 la empresa decidió hacer las valijas y dejar el país. 

6. Palacio di Pappo
Los más nostálgicos recuerdan a la perfección el jingle “una sorpresa feliz cada plato, en Córdoba y Pringles, Palacio di Pappo”. El local siempre estaba lleno de clientes pidiendo sus famosos sándwiches con banderitas de países. Después del furor que causó en los 80, el único rastro de su existencia es un cenicero con el logo del restaurante, que un fan melancólico exhibe como trofeo en una página web de ofertas.
 

Por Por Vicky Guazzone di Passalacqua

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