10.05.2010

Los 5 platos más picantes de Buenos Aires

Si te gustan los sabores hot, no te pierdas esta nota. No apto para paladares débiles.


Si te gusta comer picante, y vivís en la Argentina, estás jodido: en este país de vacas gordas, hoy es más fácil ser vegetariano que amante del ají.

Mientras que todo el continente come picante (Chile, Bolivia, Perú o Brasil, y eso sin meternos en el verdadero reino del ardor gastronómico, América Central, con México a la cabeza) acá el picante sigue siendo un tema tabú. Incluso, la mayor parte de restaurantes étnicos, apenas desembocan en Palermo y aledaños, bajan el nivel de ají, pimienta y jengibre, como para amoldarse al gusto porteño.

Pero, a no desesperar. Quien busca, encuentra. Tras mucha desilusión, discusión y prueba, te pasamos el top 5 de los platos más picantes de Buenos Aires. Esta es la cuenta regresiva hasta la cima hot.

1. El kimchi de BI WON
Los restaurantes coreanos son extremos. Un almuerzo tradicional incluye una variedad de carnes crudas y maceradas (cerdo, vaca, calamares, langostinos, chinchulines, panceta y varios etcéteras) que se cocinan en la mesa, en una sartén a gas, o sobre fuego de carbón ubicado en medio de la misma mesa. A esas carnes las acompañan múltiples platos que se comparten: huevas de pescado, ostras, sopa hirviente y mucho más.

Si de picante se trata, en la cocina coreana porteña casi todos los platos son desde “algo picante” a “bastante picante”. En especial, la comida más típica, el kimchi: un encurtido salado elaborado en base a repollo chino, fermentado y condimentado con ají, que tiene un buen nivel de picor.

Sumamos al combo otro plato, que solo lo vimos en el restaurante Bi Won, en el barrio de Balvanera: un pequeño cangrejo crudo y condimentado, al que se lo debe romper en partes y sorber su interior algo baboso. Una vez que se va el asco, queda dando vueltas el picante. Lo más exótico y verdaderamente étnico de Buenos Aires, por apenas $60 por persona.
(Junín 548, Balvanera / T.4372-1146)

2. El ceviche de CUZCO HATUCHAY
Si estás buscando el ceviche más rico de Buenos Aires, tal vez debas enfilar hacia Osaka, Astrid y Gastón o Francesco. Pero a la hora de hablar de un ceviche picante, de esos que te parten la lengua al medio, la respuesta está en los peruanos más básicos; esos que están por el Abasto. Sobre la Avenida Corrientes está Cuzco Hatuchay, buen exponente de la cocina peruana de todos los días.

Allí, el nivel de picor del ceviche dependerá de quién lo pida. Si es un porteño, vendrá suave; si es un peruano, ya tendrá su nivel hot asegurado. Estamos hablando de un plato contundente de pescado (gatuzo), cilantro, batata, papa, maíz cancha extra large, choclo, cebolla colorada y tradicional, y jugo de limón. El picante viene obviamente del ají más usado en los Andes, el rocoto fresco. Al primer bocado, el picante se esconde detrás del cítrico, y engaña. Pero con el paso de los segundos, comienza a aflorar, tal como debe ser.  Sin exagerar, ya que desaparece rápido, y permite sentir los sabores sutiles a pescado fresco. La batata, indispensable, calma el ardor. Autenticidad garantizada. 
(Av. Corrientes 3528, Abasto / T. 4861-2683)

3. La ensalada de SUDESTADA
A diez años de su apertura, Sudestada sigue siendo el mejor restaurante de cocina del sudeste asiático en la Argentina. Además, es el restaurante donde se come más picante del país. Para que tengas una idea: dividen sus platos entre no picantes, picantes, muy picantes y extrapicantes. Casi un 35% de la carta corresponde a esta última clasificación.

Probamos dos platos, considerados los más extremos según uno de sus dueños, Leonardo Azulay (a cargo de la gastronomía del restaurante). Uno de ellos fue a parar al tercer puesto de este ranking: una ensalada de nombre ridículo (som dtam malakir gap muu warn grop), en base a decenas de cosas entre las cuales sobresalen los camarones, el chancho crocante y dulce, el jugo de pescado y lima, el mango fresco, el maní y hierbas como cilantro, albahaca y menta. Impecable, intensa, fragante y de un picante alto, frontal. Se siente enseguida, si bien el mango y una guarnición de pepino y repollo sin condimentar calman el fuego.
(Guatemala 5602, Palermo Hollywood  / T. 4776-3777)

4. La carne extra picante de LAI LAI
De la cocina china, solemos conocer la versión cantonesa, que no suele ser muy picante. A la hora de buscar un plato realmente salvaje, hay que ir a Lai Lai (uno de los mejores lugares en el Barrio Chino, a pesar de su aspecto lúgubre) y pedir carne extra picante.

Consiste en trozos delgados de carne, con un posible toque de salsa soja y ajinomoto, ínfimos agregados de morrón y cebolla, pimienta de Szechwan y negra molida gruesa, y una abundante y omnipresente salsa de ají rojo (con todas sus semillas incluidas). Nada que disimule el ardor en la lengua. Ya al primer bocado la garganta se contrae, y la mirada busca desesperada por un bowl de arroz blanco y cerveza helada. Un plato seco, potente, con un retrogusto amargo del ají, y mucho fuego. No apto para debiluchos.
(Arribeños 2168, Belgrano / T. 4780-4900)

5. Los curries de SUDESTADA
Volvemos a la esquina de Guatemala y Fitz Roy. Tras esa ensalada que mencionábamos en el tercer puesto, pasamos al curry rojo de pato. Su color proviene del mix de ajíes frescos y secos que utiliza (ajíes panca, tailandeses, jalapeños, rocoto, mirasol) y merece el puesto número uno en la lista.

Al primer bocado, todo parece controlable. Surge primero el cilantro, la leche de coco, la grasitud de un pato que se deshilacha en la boca, las uvas frescas. Pero bocado a bocado (el arroz blanco ayuda a sobrevivir), este picante se acumula en lugar de desaparecer. A eso de la mitad de la cazuela, lo más probable es que uno coma como hipnotizado, mostrando las claras señales del picor: boca abierta, ojos vidriosos.

Una sensación de placer masoquista, que durará por al menos diez minutos luego de terminada la comida. Vale la pena aclarar que se puede pedir un poco menos picante, obviando los ajíes frescos en la preparación. Lo increíble es que, a pesar de lo ardiente del plato, sigue siendo equilibrado; allí están los demás sabores, dispuestos a hacerse notar. Un aplauso para los cocineros (que no por casualidad, suelen ser peruanos).


Por Ignacio Rivera

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