30.12.2014

Martiniano Molina: los últimos proyectos del chef consciente

Tras la segunda edición de Exposustenta, se acerca la culminación de Tierrabuena, la primera ecoaldea del país, donde el comprometido cocinero montará un restaurante que utilizará ingredientes de una huerta orgánica propia.


Martiniano Molina no para. Inquieto y polifacético, conserva el entusiasmo de sus tiempos de altísima exposición mediática. Solo que ahora los proyectos que (sobre)cargan su agenda tienen un denominador común: están alineados a su prédica sustentable. Esa que lo llevó a atravesar las fronteras de la gastronomía e incursionar en otros ámbitos afines al ideario verde: pedagogías alternativas, energías renovables y consumo responsable son algunas causas que lo cuentan como abanderado. 
La cocina sigue siendo su métier, pero reniega del esnobismo gourmet y las técnicas vanguardistas: su misión –como tal la siente– pasa por revalorizar los sabores e ingredientes locales y difundir hábitos de alimentación saludable, consciente, simple, apta para todo bolsillo y en armonía con el entorno. 

Bajo estas premisas se enmarcan dos de las apuestas que acaparan su energía durante los últimos meses del 2014: la segunda edición de ExpoSustenta, en Berazategui, que contó con la presencia de más de 75 mil personas y el desarrollo de TierraBuena, en las afueras de La Plata: un formato de urbanización ecológica inédito en Argentina, que contará con huerta y granja propias. Martiniano planea montar allí un restaurante orgánico y campestre. 

KERMESSE DE LA VIDA SANA
Así podría definirse el espíritu de ExpoSustenta (exposustenta.com), megaevento multidisciplinario dedicado a la sustentabilidad que congregó a más de 30 mil personas en su debut el año pasado, y duplicó su convocatoria en la última edición.  Allí, unos 130 expositores de diversos campos (desde educación y diseño hasta alimentación saludable) compartieron sus propuestas y experiencias inspiradoras. 

Pensada para toda la familia, durante las cuatro jornadas de la feria hubo juegos infantiles, obras de teatro, instalaciones artísticas y charlas sobre temáticas como movilidad urbana, reciclado y huertas hogareñas. “Apuntamos a juntar en un mismo espacio a los diferentes actores que están trabajando con este enfoque y a mostrar de una manera atractiva todo lo que vienen haciendo”, resume Martiniano.

Entre las innovaciones respecto de la convocatoria anterior, se sumó un pabellón temático gastronómico, donde se instaló el BioMercado: primer mercado de alimentos agroecológicos de Zona Sur. Según anticipa Martiniano –impulsor de la iniciativa junto con un grupo de padres vinculados, igual que él, a la pedagogía Waldorf y a la doctrina antroposófica de Rudolph Steiner–, a futuro la aspiración es replicar el proyecto en ciudades del interior y hasta países limítrofes. 

“Es un paso más”, dice, “en el marco de una búsqueda consciente que a la larga contribuirá a torcer el rumbo de los grupos y corporaciones que toman decisiones”. 

FOODIE & ECO FRIENDLY
Aunque un barrio privado parecería, a priori, alejado de esta mirada cooperativa y solidaria, lo cierto es que TierraBuena no es un country más. A tono con una tendencia que en el real estate norteamericano es furor, este club de campo y “ecoaldea”, como se autodenomina, propone “Vivir de una manera más equilibrada y saludable, pudiendo acceder a verdaderos alimentos, respetando el medio ambiente y utilizando responsablemente las energías”. Martiniano es la cara del emprendimiento y uno de los socios que lo llevan adelante, junto al reconocido arquitecto José María Gómez y al especialista en bioagricultura Sebastián Iriberri. 

Ubicado en Magdalena, a 25 minutos de La Plata, TierraBuena busca seducir a un público joven de ingresos medios-altos con conciencia ecológica y paladar foodie, que valora el contacto real con la naturaleza y prefiere tener granja y huerta en su barrio antes que dedicar esa superficie a una cancha de golf. “Cuando me propusieron sumarme al equipo, la idea inicial ponía el foco en la huerta. Pero me pareció importante no quedarnos en eso y contemplar un giro completo. Así, el barrio tendrá políticas de basura cero, reutilización del agua y pautas de edificación verde al construir las casas”, ejemplifica Martiniano. A esto se agrega un pequeño almacén y restó orgánico, enclavado en el antiguo casco de la chacra originaria –que data del 1900– y cuya carta llevará su firma. 

“El resultado no solo se traducirá en calidad alimenticia, sino que se verá reflejado en el aire, las aguas y los suelos. Como riqueza adicional, habrá un vivero para reforestar con especies arbóreas autóctonas y convocar así a la fauna nativa”, prometen los desarrolladores desde la web del proyecto (tierrabuena.net), que se encuentra actualmente en las últimas etapas de la comercialización. En total, son 82 lotes de 960 m2 (“los valores del terreno y las expensas son razonables comparados con urbanizaciones de similar categoría en otras zonas”, avisa Martiniano en su faceta inmobiliaria) y la granja in house se extenderá más de 30 mil metros cuadrados. El desafío: que todos los vecinos se abastezcan de lo que allí se produce. 

Por Ariel Duer

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