26.10.2009

Postrecitos: cuáles son los mejores para comprar en el supermercado

Viaje a la infancia: fuimos al súper, pasamos por la góndola de postrecitos, los compramos todos y los probamos. Aquí te contamos cuáles son los más ricos.


La góndola de los postrecitos es, por definición, lo más antigourmet que hay. Productos que abusan de los colorantes y saborizantes artificiales, alejados de la idea de lo casero, en una oferta de precio bajo y poco pretencioso. Pero a su vez, cómo negarlo, son parte de nuestra vida… y nos encantan. Todavía hoy, ya adultos, estos productos logran muchas veces seducirnos con sus promesas imposibles de sabores ricos y felicidad garantizada. Fuimos al supermercado, llenamos el changuito y, cucharita en mano, probamos cada uno de los postrecitos ofrecidos. Estos son los que más nos gustaron.

1. Danette Chocolate Amargo. Hoy, los chocolates de más contenido de cacao, es decir, los extra amargos, gozan de mucha aceptación en los círculos gourmet, y a esa imaginería apunta este postrecito. El color negro profundo se ve apetitoso y posee una textura muy untuosa, con una mínima astringencia. Obviamente, no es cacao ecuatoriano, ni mucho menos, pero dentro de la categoría, es un gran postrecito.

2. Serenito Combinado Vainilla con Chocolate. El plástico transparente deja ver la mitad inferior de vainilla y la superior de chocolate; cada uno decide cómo será la mezcla. La parte vainillesca es algo más firme que la oscura, y esta diferencia en las densidades hace que, al meter la cuchara en el fondo, se obtenga una mezcla marmolada. Un postre muy correcto. Le falta, tal vez, un poco más de contraste.  

3. Sancorito Crunchy con Chococrisp de Dulce de Leche. Parte de la nueva generación de postrecitos con agregados. Traen una suerte de confites en una sobretapa, para que no se humedezcan, y uno los mezcla al momento del consumo. Este Sancorito (¡qué feo nombre le pusieron!) es muy rico. El postre no es demasiado dulce. El dulce de leche no está muy presente, pero al incorporar los chococrisp (a base de soja), adquiere una dimensión nueva y muy interesante.

4. Ilolay Kids con confites sabor vainilla. Gran precio ($1,39) para un producto que aprueba el test. De color amarillo crema, requiere del agregado de los confites estilo (ojo, solo estilo) M&M para tomar altura y seducir a niños y grandes. Si nos pusiésemos en exquisitos, podría ser un toque más firme y tener más confites. Pero si fuéramos más exquisitos, no comeríamos postrecitos.

5. Nestlé Mousse Light con trozos de arándanos. Un canto a la originalidad. Tras probar tantas cremitas semilíquidas, su textura es llamativa. Muy firme, tiene una consistencia esponjosa. En boca posee la acidez del yogur natural. Los arándanos que están en el fondo (se debe mezclar) son demasiado cocidos y dulces. Pero no decepciona.

6. Ser Dulce de Leche con Corazón de Coco. Otra apuesta por una dieta golosa. Con apenas 108 calorías por porción, aquí la propuesta va por un sabor definitivamente más gourmet. No sólo por el aniñado dulce de leche, sino por el corazón de esencia de coco. Si no estás a dieta, comprá otro. Si estás mirando tu calculadora de calorías, ésta es una buena opción.

7. Danonino Manzana. Casi un yogur en miniatura más que un postre. Como mínimo, es muy original. A pesar del dibujo de manzanas rojas en la tapa de aluminio, su sabor es tan verde como el verde del recipiente. Posee una alta cuota de acidez, que lo separa del resto, y que sin dudas le encontrará fanáticos defensores. La manzana está muy presente.

8. Shimy Vainilla con Dulce de Leche. Un clásico de clásicos, el heredero directo del Sandy (en lo que a mística se refiere). Hoy, extrañamente, posee una distribución acotada y cuesta conseguir todas sus variedades. La versión de vainilla con dulce de leche es la más lograda. Logra un sabor que se diferencia del resto, con un claro retrogusto a leche condensada. Rico. Muy rico.

9. Nestlé Tipo Flan Casero. A simple vista, este flan es el que mejor se ve. Realmente, parece casero, y para eso ayuda su apariencia esponjosa y la presencia del huevo en la receta. Se desmolda perfecto, dejando caer por sus bordes una generosa ración de caramelo mixeado con dulce de leche. Una pinturita. Sólo le falta un toque de acidez (tal vez, un perfume de limón o naranja), para ser perfecto. 

10. Serenito. Otro flancito para el top ten, con desmolde perfecto y sabor correcto. Demasiado cercano a un postre de vainilla, pero no tan dulce como otros flanes. Lo mejor viene es el packaging modernito. Para chicos de hoy, alejado de cualquier guiño retro innecesario. Le damos siete puntos en la escala flanera.

¿Cuál es es tu postrecito favorito? ¿Nos contás?

Por Ignacio Rivera / Fotos: Pablo Mehanna 

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