06.12.2014

Shout: brasas, vinos y tragos en Retiro

El nuevo bar de Sebastián Maggi y Santiago Lambardi, dos grandes con vasta experiencia en el mundo de la coctelería, se destaca tanto en lo gastronómico como en su barra y en su ambiente.


No es un bar más, por varios motivos. El principal es que, detrás de esta flamante apertura están Sebastián Maggi y Santiago Lambardi, dos de los bartenders más experimentados de la ciudad, que tras casi dos décadas de carrera, inauguraron su propio emprendimiento.

Los largos años que trabajaron juntos en algunos de los bares y restaurantes más importantes de Buenos Aires están plasmados en cada detalle de Shout: desde su ubicación (a media cuadra de Plaza San Martín), pasando por la disposición de la barra y las mesas (con una capacidad total de 60 cubiertos), la cocina abierta con perfecta extracción de olores y una carta de tragos y platos bien pensada.

Mientras muchos jóvenes bartenders y chefs se desviven por tener sus propios emprendimientos, aquí los dueños se tomaron su tiempo. Maggi (además de ser sommelier y docente de CAVE) comenzó en 1995 en Hard Rock Café, pasó por Sucre (donde conoció a su actual socio), por L’Abeille y luego fue gerente de bebidas del Four Seasons. Allí mismo estuvo Lambardi durante siete años, los últimos dos como gerente de Operaciones del Elena y Pony Line.

Shout como grito. Shout como antítesis de lo secreto, del speakeasy, concepto que viene picando fuerte en los últimos años. Un intento de alejarse de los cocktails complejos y apuntar a los sabores simples, sin por eso perder originalidad. Sus 15 tragos están divididos por estilo en siete secciones. Sobresalen, entre otros, los refrescantes tererés ($110) y los cocktails frutales ($85) como El Canillita, a base de ron, cherry brandy, piña, lima, Angostura, menta y piña ahumada (la interacción entre la parrilla y la coctelería es constante: el paté de pollo, por ejemplo, lleva un toque bourbon). Además, casi todos los tragos incluyen alguno de los cuatro syrups caseros.

La cocina, en tanto, cumple un rol tan importante como la barra y es uno de los puntos fuertes del lugar. En los fuegos está Javier Hourquebie, que viene del bistró Naná y trabajó con Fernando Trocca cuando estaba en Nueva York y también en Sucre. Se puede cenar (chop de ternera, pesca a las brasas) o pedir platitos para picar. Las mollejas con ali oli de lima y papa son excelentes. También hay boquerones, chorizos caseros de la carnicería Amics, tiradito, patacones fritos y baguetín de chipirones, entre otros.

Además, cuenta con una propuesta de vinos reforzada por un dispenser con nitrógeno (por ahora único en el país) que permite despachar por copa vinos de alta gama. ¿Querés probar un Noemía, seguir con un Yacochuya, pasar a un DV Catena y terminar con un Rutini? Pedís un cuarto de copa de cada uno y pagás el precio de una copa. La experiencia de Maggi como sommelier se vislumbra en una carta breve, pero variada, que irá rotando periódicamente.

Un edificio de los años 20, un viejo hotel abandonado, en el que trabajaron durante cuatro meses para rescatar los viejos pisos de roble y los cielorrasos con molduras. Shout funciona en el primer piso, pero este mes se sumó un salón con terraza en el segundo y, a principios de 2015, habrá un café en la planta baja, en un salón de 200 metros cuadrados.

Shout está ubicado en Maipú 981, Retiro. Su teléfono es 4313-2850. Abre de lunes a sábado a partir de las 19hs. El precio promedio de los tragos es $90, el de los platitos $70 y el de platos 130 pesos.

Por Claudio Weissfeld

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