07.11.2011

¿Por qué los japoneses aman las bebidas raras?

Cada vez que nos llega información sobre alguna bebida o gaseosa muy extraña, notamos que es oriunda de Japón. ¿De dónde surge la pasión nipona por beber líquidos estrambóticos?


En las últimas décadas, Japón se ha convertido en una de las más sorprendentes naciones del planeta. O, para ser más precisos, en una de las que más se complace en shockear al resto: el concepto de “ir demasiado lejos” pareciera no poder aplicarse a esta gente: cada vez que asoma una noticia insólita, el país del sol naciente es el casi seguro escenario. La imagen de ese Japón excéntrico comenzó a establecerse aún antes de que apareciera Google, cuando los ninjas, Godzilla y Astroboy cedieron popularidad ante los bizarrísimos programas de juegos en TV, los más estrambóticos fetiches sexuales y por supuesto, las más extravagantes comidas y bebidas que la imaginación y la ciencia son capaces de crear.
Huelga aclarar que la noción de lo extraño y lo curioso es cien por ciento subjetiva: lo que para un pueblo resulta extravagante o raro no necesaria ni obligatoriamente debe serlo para otro. Todo es según el color del cristal con que se mira, pero volviendo al tema de las bebidas, está claro que los japoneses nos superan largamente en inventiva y audacia. Cómo pensar de otra manera al ver (o probar) gaseosas que utilizan elementos tan inusuales como albahaca, curry, chocolate, wasabi, ciruelas agrias, salsa Tabasco o ensalada mixta.

LO RARO, SI BEBES, DOS VECES RARO

¿Pero por qué los japoneses producen estas bebidas tan extrañas? Parte de la respuesta se halla en el amor que los nativos de Nihon (tal su nombre original) tienen por los soft drinks: cerca del 40% de la población bebe al menos una gaseosa o refresco por día, lo que equivale a unos 50 millones de latitas, cartones o botellas. Por otro lado, varias de estas bebidas se consideran funcionales, cualidad siempre apreciada: algunas proveen nicotina para quienes están dejando el cigarrillo, otras –se dice- sirven para aumentar el tamaño del busto. Finalmente, el irresistible atractivo de lo curioso que explota el marketing; si la bebida se etiqueta como extravagante o incluso repulsiva, atraerá a consumidores siempre deseosos de nuevas y originales experiencias. No por nada las tendencias vienen y van velozmente en Japón: lo que hoy es cool mañana puede ser tan fofo como una gaseosa de pepino tibia, motivo por el cual las firmas locales se devanan los sesos para crear productos novedosos y –con suerte- llamativos, porque un gran éxito es capaz de compensar docenas de fracasos.
Mientras decidimos el color del cristal con que queremos mirar a este fenómeno,  los invitamos a conocer una selecta lista de las bebidas más peculiares que producen los japoneses.

Cerveza multicolor. La a cervecería Abashiri cree en los peces de colores: una de sus invenciones más curiosas es la Okhotsk Blue Draft, hecha con agua de icebergs del mar de Okhotsk, entre Japón y Rusia; tiene un notable color azul (extraído de ciertas algas) y forma parte del portfolio arco iris de la firma, junto a la Hamanasu Red (roja, a base de rosa canina) y la Shiretoko Green (verde, inspirada en el bosque japonés homónimo). Planean una nueva variedad elaborada con algas; no anuncian el color… pero quizá mejor no enterarse.

Agua y ajo. Kuro Ninniku No Chikara (“Poder del Ajo Negro”) es una bebida energizante hecha con ajo negro (ajo fermentado popularísimo en Japón); se asegura que puede curar la resaca alcohólica como asimismo aumentar la concentración. Los comerciales siempre muestran gente jugando al golf contra un ventarrón, después de beber este producto. Del posible (y criminal) aliento posterior, ni noticias.

Cinco para el queso. No sólo encontramos queso en la pizza: así lo demuestra el Needs Cheese Drink, jugo de frutas saborizado con queso. Tal como lo leen. Esta inextricable combinación, originaria de la norteña isla de Hokkaido, viene en tres sabores (queso, moras y yuzu, cítrico japonés), se puede beber o usar como aderezo de ensaladas y ha tenido el mérito de aprovechar la superproducción de leche en las granjas locales y al mismo tiempo, de dejar estupefactos tanto al público extranjero como al local.

Humo sobre el agua. La vieja frase “vos fumá” resulta demodé ante el Liquid Smoking, bebida energizante a base de hierbas y raíces que no contiene nicotina, pero reproduce sus efectos. Un método más que se suma a los miles ya existentes para dejar el faso, con la ventaja de no ensuciar ceniceros y no recargar encendedores.

Me importa un Pepsino. Si años atrás la Pepsi Twist (con jugo de limón) resultó curiosa para el paladar argento, ni hablar de lo que pudo haber ocasionado la Pepsi Ice Cucumber, una versión saborizada con pepino, apreciado vegetal de la culinaria nipona. Verde, transparente y dulce, tuvo sus quince minutos de fama, motivo para que la firma norteamericana redoble la apuesta con sabores aún más exóticos y rebuscados como yogur, shiso (mezcla de albahaca y menta), azuki (dulce de porotos colorados), ¡e incluso fruta de baobab africano!

La isla de la Fantasía.
Quizás alguna vez fantasearon con hacer un experimento antinatural con gaseosas, tal como mezclarlas con cerveza, vino de tetra o bien gelatina: sepan que alguien ya lo hizo en Japón. La Fanta Furufuru Shaker es una gaseosa semi-gelificada que recupera sus burbujas al agitarla. Las preguntas brotan de inmediato: ¿dónde, cómo, cuándo, con qué, con quién, por qué, para qué beberla? ¿Y pasará por una pajita? ¿O hará falta un embudo?

Agua liviana. Una prueba más del caradurismo del marketing, a veces capaz de vender hielo a los esquimales o arena en el desierto: Diet Water. Agua dietética, oigan. Evidentemente hay un segmento del público nipón obsesionado por reducir calorías, pero gastar dinero en este producto implica poseer una importante reducción de neuronas. En todo caso, la única parte del cuerpo que perderá peso será nuestra billetera.

Los Ramunes. No están Johnny, Joey, Dee Dee ni Marky ni es una versión gallega de los Ramones. Ramune es una popular gaseosa japonesa con gusto a distintas frutas, reconocida por su original botella y tapita en forma de bola. No obstante, la marca produce dos sabores inusuales: Wasabi y Curry, esta última en mix con limonada. Aptas para acompañar sushi y comida india, con el tema “Somebody Put Something In My Drink” de fondo.

Cerveche / Lecheza. Así de ridícula sonaría una posible traducción al castellano de Bilk, nombre que combina el japonés biiru (cerveza) con el inglés milk (leche) y que denomina a un bizarro assemblage de cerveza (70 %) con leche (30 %), sólo disponible –por fortuna- en seis locales de Hokkaido. El producto fue creado por la cervecería Abashiri (unos locos bárbaros), para aprovechar la superproducción de leche en las granjas locales y está destinado al público femenino: ¡pobres chicas!

Agua de mar. Al departamento creativo de la Koyo USA Corp lo tapó el agua: allí se ideó la Hawaiian Deep-Sea Water, es decir agua desalinizada extraída de las profundidades abisales del mar hawaiano. Elaboran unas 200.000 botellas por día, a U$S 6 la unidad y apenas dan abasto con la demanda, lo que confirmaría la veracidad de un hecho de las películas de náufragos: beber agua de mar es causa de locura.

Trago placentero. Este tremendo desafío para el paladar es elaborado por la firma Nihon Shokuten, a base de diez mil miligramos de placenta de cerdo. Agh. Al menos tiene gusto y aroma a durazno. La bebida se llama Placenta 10000 y forma parte de toda una línea de productos para mantener la lozanía y la juventud de la piel. Cuesta U$S 8 la botella.

Un coolpis y a la cama. Los amantes de la cocina coreana estarán familiarizados con el Kimchi, clásico plato de repollo fermentado y especiado. Justamente, el Coolpis Kimchee Drink, cuyo nombre y marca evocan un análisis de orina, está hecho con el jugo de dicha fermentación. No conocemos el gusto, pero lo imaginamos de todo menos refrescante.

Have an anguila. Siempre a la pesca de originalidades, los genios de Japan Tobacco (famosos por sus productos de sabor ahumado) desarrollaron una gaseosa energizante llamada Unagi-Nobori, elaborada a base de… anguila (¡!). Se dice que este animalito otorga energía extra, “ideal para los hombres que están exhaustos por el calor sofocante del verano”; como si fuera poco, la bebida incluye cinco vitaminas esenciales. Se dice que sabe a pescado, y dado su principal ingrediente, sólo podemos imaginarla en un trago… largo.
 

Por Frank Blumetti

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